El judo cruceño sigue formando deportistas, compitiendo a nivel nacional y aportando al desarrollo de una disciplina olímpica. Sin embargo, detrás de cada entrenamiento y cada medalla existe una realidad preocupante: la falta de apoyo económico de las autoridades, que obliga a entrenadores, dirigentes, deportistas y sus familias a buscar recursos propios para mantener viva esta actividad.
Boris Justiniano, histórico entrenador de la selección cruceña de judo, lleva 40 años dedicado a esta disciplina y conoce de cerca las dificultades que atraviesa el deporte departamental. Desde la escuela de la Asociación Cruceña de Judo, ubicada en el interior del Complejo Gilberto Menacho, en la calle Ingavi #457, trabaja en la formación de nuevas generaciones.
Según explicó, entre deportistas activos y pasivos, más de 300 judocas asisten a esta escuela, que abre sus puertas de lunes a viernes, desde las 10:30 hasta las 21:00.
VIAJAR A COMPETIR, UNA LUCHA APARTE
Uno de los principales problemas aparece cuando llega la hora de participar en campeonatos nacionales. Los deportistas deben cubrir sus propios gastos de inscripción, pasajes y alimentación, una situación que deja a varios sin posibilidades de representar a Santa Cruz.
“Cuando hay nacionales, todos tienen que pagarse los pasajes y no todos tienen para costearse ese gasto. Esto antes no era así”, lamentó Justiniano.
Para conseguir los recursos necesarios, la asociación recurre a kermeses, rifas y otras actividades solidarias. El objetivo es reunir el dinero que permita a los judocas competir, aunque el esfuerzo no siempre alcanza para cubrir todas las necesidades.
El entrenador comparó esta realidad con la de otras delegaciones del país. Señaló que deportistas de Sucre cuentan con transporte de la Gobernación, mientras que representantes de La Paz y Tarija pueden trasladarse en avión o flota, además de recibir indumentaria deportiva.
“Estos últimos años, Santa Cruz ha sido olvidada por la Gobernación. No hay sueldo para entrenadores ni pasajes para deportistas”, afirmó.
ENTRENADORES SIN SALARIOS
Justiniano también recordó que recibió un sueldo por su trabajo entre 1997 y 2017, pero posteriormente se interrumpieron los pagos para los entrenadores de las asociaciones deportivas cruceñas.
La falta de remuneración, sostuvo, provocó que varios profesionales buscaran oportunidades en otros departamentos, donde sí podían recibir una compensación por su trabajo. Él mismo se trasladó a Potosí antes de regresar a Santa Cruz.
La situación continúa afectando el funcionamiento de la escuela. Actualmente, los entrenadores deben cobrar por sus clases para generar ingresos, ya que no reciben salarios por parte de las autoridades deportivas.
Pese a las dificultades, el judo sigue adelante con sus actividades y busca ampliar su alcance. Justiniano destacó que últimamente se han incorporado numerosos alumnos provenientes del jiu-jitsu, las artes marciales mixtas (MMA) y el sambo, atraídos por las técnicas de derribo características del judo. Además, la escuela comenzó a ofrecer clases particulares.
EL 28 DE OCTUBRE, A CELEBRAR EL JUDO
En medio de las necesidades, la familia del judo también encuentra motivos para reunirse y celebrar. El próximo 28 de octubre conmemorarán el Día Mundial del Judo con una actividad de confraternización, que tendrá una torta como símbolo de encuentro entre deportistas, profesores y dirigentes.
Será una celebración sencilla, pero significativa para quienes sostienen esta disciplina con dedicación y esfuerzo diario.
RAMÓN VACA: “EL DEPORTE NO ES SOLO FÚTBOL”
Por su parte, Ramón Vaca, secretario general de la Asociación Cruceña de Judo, ratificó las dificultades económicas que atraviesa la institución y pidió a las autoridades deportivas prestar atención a las disciplinas que no cuentan con la visibilidad ni los recursos de otros deportes.
Vaca explicó que la asociación trabaja para obtener su personería jurídica, con la expectativa de concretar el trámite hasta finales de año. Sin embargo, mientras avanzan en el aspecto institucional, la falta de financiamiento continúa siendo uno de sus principales obstáculos.
“En el tema económico, lamentablemente no recibimos apoyo. La asociación se sustenta por sí sola y para los campeonatos hacemos movimientos increíbles, con ayuda de los profesores y la mesa directiva”, manifestó.
Para organizar los campeonatos departamentales, los integrantes de la asociación preparan y venden comida, además de realizar rifas. Cuando llega el momento de viajar a los nacionales, algunos deportistas deben cubrir sus gastos, mientras que otros reciben ayuda económica reunida mediante estas actividades.
El dirigente considera que esta situación no puede continuar y reclamó una distribución más equitativa del respaldo al deporte.
“Les pido a las autoridades que no se olviden de todas las asociaciones, que el deporte no es solo fútbol, pues en el judo también tenemos deportistas de alto nivel; solo que falta financiamiento y equipo de entrenamiento”, expresó.
SUBCAMPEONES NACIONALES A PURO SACRIFICIO
Como muestra del potencial que existe en esta disciplina, Vaca destacó que la delegación cruceña consiguió el subcampeonato nacional en su última participación, un resultado que atribuyó al esfuerzo de los deportistas, entrenadores y dirigentes.
El logro demuestra que, incluso sin las condiciones económicas necesarias, el judo cruceño conserva su capacidad competitiva y continúa dando pelea en los tatamis del país.
La pregunta que queda abierta es cuánto más podría crecer esta disciplina si contara con apoyo sostenido, entrenadores remunerados, equipamiento adecuado y recursos para garantizar la participación de sus deportistas en los campeonatos nacionales.
Mientras tanto, en el Complejo Gilberto Menacho, Boris Justiniano, Ramón Vaca y toda la familia del judo siguen trabajando. Su lucha no se limita al tatami: también consiste en conseguir las condiciones mínimas para que el talento cruceño tenga oportunidades de desarrollarse y representar dignamente al departamento.
El judo es una disciplina olímpica, forma valores y cosecha resultados. Sus protagonistas piden que las autoridades dejen de mirar hacia otro lado y conviertan el apoyo al deporte en un compromiso real.
