La Federación Boliviana de Handball puso en marcha el proceso de conformación de las nuevas selecciones nacionales, masculina y femenina, con la mira puesta en los Juegos Suramericanos Odesur que se realizarán del 12 al 26 de septiembre de este año en Santa Fe, Argentina.
Con ese objetivo, el ente federativo convocó a deportistas de todo el país que busquen un lugar en el equipo nacional a presentarse la próxima semana a los entrenamientos selectivos que se llevarán a cabo en Sucre. Se espera la llegada de jugadores de diferentes departamentos para evaluar su nivel técnico, físico y táctico durante las jornadas de prueba.
El llamado marca el inicio formal de la preparación boliviana para la cita regional. Los Odesur representan una de las competencias más importantes del ciclo olímpico sudamericano y serán el primer gran desafío internacional del año para el handball nacional.
Paralelamente al trabajo con las selecciones mayores, la Federación avanza en el proceso de masificación de la disciplina. Por eso también se trabaja en la conformación de equipos de categorías Junior, con el objetivo de ampliar la base de jugadores y asegurar el recambio generacional. La idea es consolidar proyectos a mediano plazo que permitan a Bolivia competir con más regularidad en torneos sudamericanos y panamericanos.
El handball, conocido también como balonmano, es un deporte de equipo rápido y dinámico. Dos conjuntos de 7 jugadores, 6 de campo y 1 portero, compiten por introducir un balón en la portería contraria usando las manos. El partido se disputa en una cancha rectangular durante dos tiempos de 30 minutos.
Entre sus reglas clave está la *regla de los 3 pasos*, que establece que un jugador no puede dar más de 3 pasos con la pelota en la mano sin driblar el balón. También rige la *regla de los 3 segundos*, que impide retener el balón por más de ese tiempo sin pasarlo, botarlo o lanzar al arco.
Otra norma fundamental es el *área del portero*: la zona en forma de “D” frente a la portería es exclusiva del arquero. Los jugadores de campo no pueden pisarla. En cuanto al contacto físico, está permitido para bloquear al oponente, siempre que sea de frente y sin usar fuerza excesiva, empujones o golpes.
La Federación espera que los selectivos en Sucre sirvan para detectar talento disperso en el país y acelerar el crecimiento de una disciplina que, aunque aún joven en Bolivia, muestra avances sostenidos en los últimos años. La meta inmediata es conformar planteles competitivos para Odesur, pero el trabajo de fondo apunta a consolidar al handball boliviano como una opción real dentro del deporte nacional.
