¡El corazón de la ‘Tía Rafita’ le pide una pausa!

Rafaela ‘Tía Rafita’ Toledo cumplirá 73 años este viernes y lo hará con una historia que ya tiene un lugar especial en el corazón del deporte cruceño. Esta vez, sin embargo, no estará en la línea de partida de la Corrida Internacional Santa Cruz de la Sierra, prevista para el domingo 25 de octubre, desde las 7:30, y organizada por el Círculo de Periodistas Deportivos de Santa Cruz de la Sierra.

La decisión no fue sencilla. Después de participar durante tres años consecutivos en la competencia, Rafita resolvió dar un paso al costado y priorizar su salud.

“Decidí retirarme y no ser parte de los 10 K de la prueba. Lo hago por salud, pues el corazón ya no me funciona como antes, y parece que mis huesitos ya no me dan”, afirma con la sinceridad de quien sabe que también hay victorias en aprender a detenerse a tiempo.

Su ausencia se sentirá entre los participantes y organizadores, especialmente entre quienes tuvieron la oportunidad de verla correr, sonreír y recibir el cariño del público al cruzar la meta.

UNA DEBUTANTE QUE SE GANÓ LOS APLAUSOS

La historia de Rafita en esta corrida comenzó en 2023, cuando tenía 70 años. Debutó en la distancia de cinco kilómetros, demostrando que nunca es tarde para ponerse un objetivo y salir a cumplirlo.

No buscaba una medalla ni pretendía competir contra las atletas más jóvenes. Su desafío era completar el recorrido, y lo consiguió.

Aquel día, fue una de las participantes más aplaudidas al cruzar la meta. Los aplausos no solo reconocían su esfuerzo físico, sino también el mensaje que transmitía: la edad no tiene por qué ser una barrera para mantenerse activo.

“Llegar fue una alegría, pues me había entrenado poco. Los aplausos me animan a seguir”, recordó entonces.

Su satisfacción tenía un significado especial porque, además de afrontar las exigencias propias de la edad, convive con la diabetes. Aun así, cruzó la meta con la felicidad de quien había cumplido su propia hazaña.

“Con llegar me siento una campeona, y lo hice bien. Ese es mi gran premio”, expresó después de aquella primera experiencia.

MEDIO SIGLO DE CARIÑO EN EL GILBERTO MENACHO

Fuera de las pistas, Rafaela Toledo también es parte de la historia cotidiana del deporte cruceño. Desde hace 50 años vende refrescos y pastillas en el ingreso del Complejo Deportivo Gilberto Menacho, ubicado en la calle Ingavi número 457.

Desde ese lugar ha visto pasar generaciones de deportistas, dirigentes y aficionados. Con su trato jovial, sus conversaciones espontáneas y su permanente disposición para atender a quienes llegan al complejo, se ganó el aprecio de una comunidad que la considera parte de la familia deportiva.

Rafita no necesita vestir un uniforme ni subir a un podio para demostrar su vínculo con el deporte. Su presencia diaria, durante cinco décadas, habla de una vida ligada al esfuerzo y al contacto con quienes hacen del ejercicio una parte fundamental de sus jornadas.

Por eso, cuando decidió participar en la corrida, muchos celebraron que aquella mujer que habitualmente los recibía con una sonrisa se animara a convertirse en protagonista de la competencia.

RETIRARSE TAMBIÉN ES UNA FORMA DE GANAR

“Corrí los últimos tres años la competencia, que me encanta y por ello la disfruto y no me cansa”, comenta Rafita, al recordar las experiencias que le dejó la prueba.

Pero esta vez las circunstancias son distintas. La salud está primero y la decisión de no participar refleja que conoce sus límites y prefiere cuidar su bienestar.

El domingo 25 de octubre, cuando los corredores comiencen el recorrido de la Corrida Internacional Santa Cruz de la Sierra, su ausencia no borrará el recuerdo de aquella debutante de 70 años que cruzó la meta entre aplausos.

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