El equipo femenino ganó sus 16 partidos del Apertura y lleva cinco victorias contundentes en el Clausura. Con Diandy Pedraza y Kamila Uriarte como grandes referentes ofensivas, el conjunto demuestra en la cancha que tiene argumentos para recuperar su lugar en la máxima categoría del básquetbol cruceño.
El Club Orca está firmando una campaña demoledora en la Primera B femenina y su regreso a Primera de Honor, previsto para 2027, comienza a perfilarse como un objetivo cada vez más cercano. Campeón invicto del torneo Apertura con 16 victorias en 16 partidos, el equipo mantiene su paso arrollador en el Clausura, donde ganó sus primeros cinco encuentros con diferencias abultadas. En total, suma 21 partidos consecutivos sin conocer la derrota, una campaña que evidencia su superioridad frente a los rivales de la categoría.
Los números del Apertura reflejan la dimensión del dominio de Orca: anotó 1.281 puntos y recibió apenas 455, con una diferencia favorable de 826 puntos, un promedio de 80,1 unidades anotadas y 28,4 recibidas por encuentro. Ni siquiera Pumas, considerado su rival más exigente, pudo frenar su marcha: Orca se impuso en los enfrentamientos entre ambos equipos, incluidos los dos cruces de la serie final. En el Clausura, la tendencia se mantiene: en sus cinco primeras presentaciones convirtió 433 puntos y recibió 143, con una diferencia de 290 unidades.
El poderío ofensivo tiene dos nombres propios: Diandy Pedraza y Kamila Uriarte, las dos máximas anotadoras del torneo Clausura.
Diandy acumula 108 puntos, con un promedio de 21,6 por partido, además de 28 rebotes, 11 asistencias y 19 recuperaciones. Su efectividad también sobresale: convirtió 37 de 54 lanzamientos de dos puntos y 10 de 21 triples, para una producción integral que la convierte en una de las principales figuras del campeonato.
Kamila, por su parte, suma 90 puntos en cinco partidos, con un promedio de 18 por encuentro. A su anotación agrega 16 rebotes, 11 asistencias y 12 recuperaciones. Además, es la jugadora que más triples ha convertido en este inicio del Clausura, con 11 aciertos. Su capacidad para generar puntos desde el perímetro complementa el poder ofensivo de Diandy y le ofrece al equipo otra vía para quebrar las defensas rivales.
La contundencia actual contrasta con la situación que llevó a Orca a disputar la Primera B durante esta temporada. El club descendió administrativamente tras una sanción relacionada con la habilitación irregular de una jugadora, una decisión que generó cuestionamientos por sus consecuencias sobre todo el plantel. La controversia gira en torno a la proporcionalidad de la medida: una irregularidad administrativa terminó afectando a más de una docena de deportistas que no eran responsables directas del procedimiento cuestionado.
Mientras el debate sobre la sanción permanece, las jugadoras responden en la cancha con resultados que respaldan su aspiración de competir nuevamente en Primera de Honor, con uno de los equipos mas jóvenes del torneo (19,1 años en promedio si contamos a las dos jugadoras de mayor edad, que están inscritas pero no asisten a los partidos; y 17,2 si solo contamos a las 10 que sí están jugando regularmente) y sin director técnico en el banquillo.
Orca no es un equipo ajeno a la élite: en años anteriores fue campeón de Primera de Honor y protagonista habitual de las finales, peleando por el título y alcanzando también el subcampeonato. Hoy, su presente en Primera B parece quedar por debajo de la dimensión competitiva que exhibe su plantel. Con 21 victorias consecutivas entre Apertura y Clausura, una diferencia de puntos abrumadora, dos referentes ofensivas en gran nivel y otras diez chicas con destacada actuación, el conjunto avanza hacia 2027 con un mensaje claro: su lugar es la máxima categoría y pretende demostrarlo hasta recuperar el sitio que considera propio.
