Las raquetbolistas nacidas en Bolivia, María José Vargas y Natalia Méndez, han asegurado las medallas de oro y plata para la delegación de Argentina en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026. Ambas deportistas cruceñas superaron con éxito las semifinales individuales y dobles femeninas, garantizando un podio estrictamente albiceleste en la máxima cita deportiva de la región.
Vargas, actual número uno del ranking mundial individual, ratificó su favoritismo al derrotar en semifinales a la chilena Carla Muñoz por 3-0.
Por su parte, Méndez selló su pase al partido por el campeonato tras vencer en una ajustada llave a la boliviana Camila Rivero por 3-2.
De esta forma, las dos compañeras de equipo —que incluso comparten habitación en la Villa Suramericana— se verán las caras en la cancha del Instituto Superior de Educación Física (ISEF) N° 11 de Rosario para dirimir la presea dorada.
Un cambio de bandera impulsado por la falta de apoyo
El cruce final vuelve a poner sobre la mesa el fenómeno de la fuga de talentos en el deporte boliviano. Ambas jugadoras iniciaron sus exitosas carreras en Santa Cruz de la Sierra, llegando a medidas extremas en sus inicios para autofinanciar sus participaciones internacionales frente al nulo respaldo institucional en su país de origen.
Ante ese panorama, decidieron naturalizarse y competir por la Asociación Argentina de Ráquetbol, entidad que les brindó la infraestructura, el equipo técnico y el financiamiento necesarios para consolidarse en la élite profesional de este deporte.
Con el triunfo en singles asegurado para Argentina, ambas atletas continuarán su participación en las modalidades de dobles, donde buscan extender el dominio albiceleste en el medallero general.
