La boliviana María José Vargas, de 33 años, volvió a escribir una página dorada en su carrera al conquistar tres medallas de oro para Argentina en los Juegos Suramericanos de Santa Fe: singles, dobles y por equipos. En una entrevista exclusiva con Podio, habló de su decisión de representar al país vecino, de las dificultades que atravesó cuando competía por Bolivia, de sus nuevos sueños y de la posibilidad de convertirse en la máxima medallista panamericana de Argentina.
“QUERÍA REPETIR LA HAZAÑA DE COCHABAMBA… Y LO HICE EN SANTA FE”
María José Vargas tenía un objetivo muy claro antes de los Juegos Suramericanos de Santa Fe: repetir lo que había conseguido en Cochabamba. Lo logró.
La raquetbolista boliviana, que comenzó a practicar este deporte a los 7 años, volvió a subir tres veces a lo más alto del podio, esta vez defendiendo los colores de Argentina. Oro en singles, dobles y por equipos, una actuación que la convirtió en una de las grandes figuras de los Juegos.
“Quería repetir la hazaña de los Odesur de Cochabamba, donde saqué tres medallas de oro, y lo hice en Santa Fe”, contó en una entrevista exclusiva con Podio.
Pero detrás de las medallas existe una historia mucho más profunda. Una carrera marcada por el talento, la perseverancia y también por las dificultades económicas que, según recuerda, tuvo que enfrentar durante su etapa representando a Bolivia.
“Hay gente que piensa que ser deportista es fácil, y la verdad que no lo es, peor si naces en un país que no tenés el apoyo económico para triunfar”, afirmó.
Vargas considera que actualmente existe una mayor conciencia sobre la importancia del deporte. “Hoy la gente está más concientizada por el deporte. Antes no teníamos esa cultura deportiva”.
“NO ES BONITO PARA UN DEPORTISTA ESTAR ROGANDO TODO EL TIEMPO POR APOYO”
María José no oculta su agradecimiento hacia Argentina, país al que representa desde 2015 y que, según explica, le permitió cumplir un sueño que durante mucho tiempo parecía inalcanzable.
“Soy muy agradecida con los argentinos. Creo que sin su apoyo no hubiera logrado lo que he logrado hasta hoy. Por ahí ya me hubiera retirado, pues no es bonito para un deportista estar rogando todo el tiempo por apoyo”.
La raquetbolista recordó las incertidumbres que vivía cuando representaba a Bolivia.
“Cuando competía por Bolivia, un día o dos días antes de las competencias internacionales no sabía si iba a viajar. No es justo para los deportistas, pues el deportista debe concentrarse en entrenarse para la competencia”.
Y encontró en Argentina una realidad diferente. “Eso es lo que nos dicen en Argentina: ‘Vos concentrate en la preparación y nosotros nos encargamos de buscar la ayuda’”.
LA DECISIÓN QUE CAMBIÓ SU CARRERA
Vargas reconoce que cada triunfo que consigue con Argentina genera polémica en Bolivia. Sabe que para algunos es difícil ver a una deportista boliviana triunfar con otra bandera.
“Sé que cada vez que gano un título por Argentina se genera polémica, pues es duro ver que la deportista a la que perdiste gane tantos triunfos por Argentina”.
Pero su explicación es contundente: quería ser la número uno.
“Como todo niño o niña siempre quise ser número 1. Yo veía que los otros países jugaban el tour profesional y yo era la única que tenía el talento y las ganas y no podía competir a nivel profesional”.
La frustración aumentó al comprobar que otros jugadores podían participar en los 10 torneos del tour profesional de Estados Unidos, mientras ella no tenía los recursos para hacerlo.
“Veía que hasta les pagaban sueldo. Y yo no tenía un apoyo constante. Por ahí tenía el apoyo para un torneo y el otro no. O a veces no había nada”.
Entonces apareció la propuesta argentina.
“Hubo una época que Argentina me pidió jugar para ellos y decidí hacerlo porque quería ser la número 1”.
La propuesta incluía aquello que siempre había soñado: disputar el circuito profesional con respaldo económico.
“Me prometieron jugar todo el tour profesional que era mi sueño, con todo pagado: inscripciones, viáticos, estadía y pasajes”. Y tomó la decisión.
¿Volvería a competir por Bolivia? La respuesta de María José es clara. “Yo siempre pienso que hay que ser agradecida y Argentina me dio todo, cuando Bolivia no quiso dar esa oportunidad”.
Incluso recuerda que habló personalmente con el presidente de aquella época para comunicarle su decisión.
“Le dije que por no recibir el apoyo me iba a competir por Argentina. En esa época ya era campeona mundial”. Desde entonces, su carrera continuó creciendo hasta convertirse en una de las grandes referentes del ráquetbol internacional.
“YO AMO MI PAÍS”
Pese a representar a Argentina, María José deja claro que su vínculo con Bolivia permanece intacto. “Yo amo mi país. Sigo viviendo en Bolivia y adoro Santa Cruz”.
Y abre incluso la puerta a devolver todo lo aprendido. “Obviamente que si tengo la chance de ayudar a los deportistas bolivianos lo voy a hacer con los ojos cerrados”.
Una declaración que muestra que, aunque su camiseta deportiva sea argentina, sus raíces siguen estando en Bolivia.
VA POR UN RÉCORD HISTÓRICO EN LOS PANAMERICANOS
El próximo gran objetivo de Vargas está puesto en los Juegos Panamericanos de Perú 2027. La boliviana tiene actualmente 10 medallas en Juegos Panamericanos, mientras que el récord argentino pertenece a una deportista que consiguió 11 y ya se retiró.
“Hay un récord que quiero marcar para Argentina en los Juegos Panamericanos que se vienen: ser la deportista que más medallas acumula por Argentina en Panamericanos”.
La posibilidad está al alcance. “Ganando las tres medallas que disputaré en los próximos Panamericanos romperé esa marca”.
Existe, sin embargo, un detalle especial: las primeras dos medallas panamericanas de Vargas fueron conquistadas representando a Bolivia, ambas de bronce, en Guadalajara.
“QUIERO SER LA ABANDERADA DE ARGENTINA”
María José tampoco esconde otro de sus grandes sueños. “Estoy pidiendo ser la abanderada de Argentina para los Juegos Panamericanos de Perú 2027. Sería un sueño para mí. Creo que por los logros me lo merezco”.
Su palmarés le da argumentos para sostener esa aspiración. Pero hay una deuda deportiva que todavía quiere saldar. “El sueño que falta cumplir en el ráquet es una medalla de oro en los Panamericanos, donde hasta la fecha me he quedado con las de plata”.
TAMBIÉN ESTUVO CLASIFICADA EN PÁDEL
La versatilidad deportiva de Vargas quedó demostrada nuevamente en los Juegos Suramericanos.
Además del ráquetbol, había conseguido la clasificación por Bolivia en pádel, junto a Micaela Meneses. “Había clasificado por Bolivia en pádel para los Suramericanos, junto a Micaela Meneses. Obviamente no pude y fue Mica con otra pareja. Somos la número 1 de Bolivia”.
De esta manera, Vargas llegó a estar clasificada para los mismos Juegos representando a dos países y en dos disciplinas diferentes.
LA MATERNIDAD CAMBIÓ SU FORMA DE COMPETIR
A sus 33 años, María José siente que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Y asegura que la maternidad tuvo mucho que ver con ese cambio.
“Desde que tuve a mis hijos me sentí mejor que nunca en el deporte, pues ya no me presionaba tanto por ganar. Mis hijos pasaron a ser mi primer plano”.
Esa nueva perspectiva le permitió disfrutar más de la competencia. “Ahora disfruto jugar”.
Aunque hay algo que no ha cambiado. “Me encanta mi deporte, me encanta ganar y no puedo con la derrota. Hasta el día de hoy sigo llorando cuando no gano”.
INGENIERA Y CON LA MIRADA PUESTA EN LA PSICOLOGÍA DEPORTIVA
Fuera de las canchas, Vargas también construyó una carrera profesional. Es ingeniera comercial graduada y ahora apunta a una nueva formación: psicología deportiva.
Las facilidades que tiene para estudiar de manera online desde Argentina le permiten avanzar en ese nuevo objetivo. Una elección que también parece estar relacionada con todo lo que ha vivido durante su extensa trayectoria.
Porque María José Vargas ya no solamente quiere ganar medallas. También quiere entender mejor al deportista, ayudarlo y, eventualmente, devolver al deporte parte de todo lo que este le dio.
A los 33 años, con tres nuevos oros en su vitrina y un récord panamericano al alcance, María José Vargas todavía tiene capítulos importantes por escribir. Y aunque el destino deportivo la llevó a competir por Argentina, ella misma lo resume de una manera que no deja lugar a dudas: “Yo amo mi país”.
