El bádminton boliviano cerró su participación internacional con la frente en alto, dejando una muestra clara de esfuerzo, compromiso y crecimiento deportivo. Aunque en esta ocasión no se logró subir al podio, la delegación nacional demostró carácter y competitividad en cada partido, enfrentando a rivales de alto nivel y dejando en evidencia el avance de esta disciplina en el país.
Los atletas Vanesa Paniagua Palma, Jherson Raí Gutiérrez Paco, Camila Lucero Mullisaca Quispe y Yhamil Samuel Flores Zelada fueron los encargados de representar a Bolivia, dejando todo en la cancha y mostrando resiliencia en cada encuentro. Su participación no solo significó competir, sino también enviar un mensaje de valentía y perseverancia.
El trabajo técnico también fue fundamental en este proceso, bajo la guía de las entrenadoras Rumi Sakigawa y Juanita Siviora Puro, quienes acompañaron de cerca el desarrollo de los jóvenes deportistas.
Asimismo, la delegación contó con el respaldo de instituciones clave como el Comité Olímpico Boliviano, el Viceministerio de Deportes, Sedede Chuquisaca y las asociaciones de bádminton de Sucre y La Paz-El Alto, además del apoyo constante de familiares y del equipo liderado por Cindy Avendaño Montes.
Más allá de los resultados, Bolivia se lleva una experiencia valiosa y la convicción de seguir creciendo. El mensaje es claro: este es solo un paso más en un proceso que apunta a fortalecer el bádminton nacional y volver con más fuerza en futuras competencias.
