El partido entre el español Pedro Martínez y el japonés Rei Sakamoto en la segunda ronda de la qualy de Roland Garros terminó con algo más que un 6-2 y 7-5 en el marcador. Ambos jugadores protagonizaron un cruce subido de tono en la red que obligó a la intervención del juez de silla y dejó una imagen de tensión en la arcilla parisina.
El encuentro, disputado este miércoles en las canchas externas de Roland Garros, se mantuvo parejo en el segundo set. Martínez logró quebrar en el tramo final y cerró el partido en dos sets, asegurando su pase a la tercera ronda de la clasificación. Sin embargo, lo que ocurrió al finalizar el punto definitivo marcó el momento más comentado del duelo.
Al acercarse a la red para el saludo protocolar, Martínez y Sakamoto intercambiaron palabras en un tono elevado. El español respondió con gestos visibles de molestia, mientras el japonés mantuvo una actitud desafiante. La situación escaló rápidamente y ambos tuvieron que ser separados por el juez de silla, que evitó que el cruce pasara a mayores.
Según fuentes cercanas a la organización, el origen del altercado estaría en una acción ocurrida en el segundo set, cuando Sakamoto reclamó una decisión arbitral que consideró perjudicial. Martínez habría interpretado el reclamo como una falta de respeto hacia el rival, lo que habría generado el malestar que se desató al final del partido.
“Son cosas que pasan en la cancha. Hay mucha tensión, es un Grand Slam y todos juegan mucho en juego”, comentó Martínez tras el encuentro, evitando entrar en detalles. Sakamoto no realizó declaraciones a la prensa.
El incidente no pasó a sanciones mayores, pero quedó registrado en el informe del supervisor del torneo. Ambos jugadores abandonaron la cancha por separado y sin volverse a mirar.
Para Martínez, la victoria le permite seguir en carrera por un lugar en el cuadro principal de Roland Garros. El español busca repetir su presencia en el main draw del torneo parisino, donde ya ha competido en años anteriores. Sakamoto, por su parte, se despide de la qualy tras una participación que dejó buenas sensaciones en su juego, pero empañada por el final caliente del partido.
Roland Garros, conocido por su atmósfera intensa y la exigencia de la arcilla, volvió a mostrar que la presión de un Grand Slam puede sacar a flote tanto el mejor tenis como los momentos de mayor fricción entre rivales.
