Entre saques, risas y años de compañerismo, los jóvenes tenistas Rafael Benítez y Emmanuel Paz, ambos de 14 años, representan a una nueva generación del tenis cruceño que combina competencia y camaradería dentro y fuera de la cancha.
Su historia comenzó hace una década, cuando coincidieron en los entrenamientos del Club de Tenis Santa Cruz y en las aulas del Colegio Alemán. Desde entonces, su relación ha crecido entre torneos, entrenamientos y una amistad que traspasa los límites del deporte.
Dentro de la cancha, su rivalidad es intensa. Se han enfrentado en numerosas ocasiones, en distintas ciudades y clubes, dejando cada duelo como una nueva página de su historia compartida. En otras oportunidades, han formado dupla en dobles, demostrando que la conexión entre ambos va más allá del marcador.

Rafael (izq.) y Emmanuel en sus inicios, cuando llevaban casi dos años en el tenis.
Fuera del tenis, son grandes amigos. Cuando termina el juego, cambian el chip y comparten momentos con otros compañeros del circuito, ya sea en torneos o desde casa, donde forman grupos para jugar en línea videojuegos como Fortnite.
Ambos están en pleno proceso de formación, soñando con llegar al profesionalismo y con la mirada puesta en representar a Bolivia en el futuro. Su historia refleja el espíritu del deporte: competir con pasión, pero también crecer con amistad.
