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martes, junio 28, 2022

Óscar Melgar no irá a torneo en Rusia por el conflicto bélico

Óscar Andrés Melgar Rivero estaba entusiasmado con la idea de asistir al Mundial de Mas Wrestling que debía desarrollarse en junio de este año en Yakutia, Rusia, pero no irá a raíz del conflicto bélico creado por el país sede del torneo al invadir Ucrania.

Es más, la Federación Internacional de Powerlifting emitió un comunicado el 1 de marzo dando a conocer la suspensión del Mundial en Rusia hasta nuevo aviso. Asimismo, la entidad informó de que los atletas y oficiales de las Federaciones de Powerlifting de Rusia y Bielorrusia no serán invitados ni se les permitirá participar en ningún campeonato internacional, regional o mundial.

Todo por la guerra que tiene lugar en Ucrania. El Comité Ejecutivo de IPF está profundamente preocupado por la invasión de Ucrania por parte del gobierno ruso y el apoyo del gobierno de Bielorrusia.

Mas Wrestling es un deporte de fuerza de uno contra uno, en el que los rivales están sentado en el piso y con una madera deben jalar en sentido contrario hasta vencer al oponente.

Óscar Melgar debe ser uno de los atletas que más veces ha puesto en lo más alto la bandera boliviana en torneos internacionales, como campeón de powerlifting y lo sigue haciendo, puesto que en abril será uno de los bolivianos que representará al país en el Arnold Classic South America 2022 en San Pablo, Brasil, donde espera subir al podio.

Su esposa Paola y sus pequeños Máximo y Bastian son un pilar importante para el éxito de Óscar con las pesas.

Multicampeón

Desde el año 2014, este deportista cruceño de 29 años se ha ceñido nada menos que siete títulos importantes en el extranjero, entre ellos un campeonato mundial y tres panamericanos.

El último título lo consiguió a fines del año pasado en la ciudad de Caixas do Sul (Brasil), donde revalidó su corona panamericana para orgullo nuestro.

Estos logros no serían extraño para atletas de otros países, pero adquieren relevancia porque se trata del esfuerzo casi en solitario de este enorme deportista al que ni siquiera la pandemia del coronavirus ha frenado, pues en medio de las restricciones, del alto contagio y de las muertes que produce esta enfermedad, se ha dado modos para entrenar y asistir a los campeonatos más importantes.

En el confinamiento más duro por el Covid-19 todos los gimnasios cerraron, lo cual estaba perjudicando sus entrenamientos, por lo que armó un pequeño gimnasio en su casa, ambiente en el que afinó su preparación para conseguir el título panamericano en Brasil.

“Puede decirse literalmente que sos un producto hecho en casa”, le lanzamos a Óscar una especie de pregunta. “Podría decirse que sí, porque la preparación para el Panamericano la hice en mi casa. Debido al Covid, el año pasado los gimnasios permanecieron cerrados, así que fui comprando los aparatos. Invertí bastante dinero porque todos los fierros son caros, pero no podía estar parado porque vengo compitiendo desde hace más de 10 años y la incertidumbre de no saber cuándo abrirían los gimnasios, me obligó a abrir el gimnasio en mi casa; es pequeño pero completo”, señaló.

Claves del éxito

Olvidarse de mendigar recursos a las autoridades del Estado, conseguir apoyo económico de algunas empresa privadas, valerse de su propio esfuerzo y, sobre todo, aplicar la determinación de triunfar, enumeró el campeón que, en su último viaje, recorrió un poco más de 6.000 km, ida y vuelta, para traerse de Brasil el máximo trofeo de la competencia.

Melgar decidió no pedir apoyo al Estado porque lo considera burocrático y estresante. “Al primer torneo internacional que asistí, en 2014, fue el Campeonato Sudamericano en Argentina, donde gané; buscamos apoyo de la Gobernación y del gobierno, pero la burocracia fue increíble, lo que más gané fue estrés. El único apoyo que recibí de la Gobernación fue en 2015 cuando viaje al Campeonato Panamericano en Brasil. Me pagaron el pasaje, no sin antes ponerme al borde de una crisis nerviosa, porque yo había entrenado seis meses y hasta un semana antes del torneo no tenía el pasaje, me decían ‘mañana’ y nada, por eso levanté las manos. Ahora algunas empresas privadas me apoyan; para ir a Brasil, lo hicieron tres firmas cruceñas”, reconoció el pesista.

Fierros y carnes, sus aliados

La jornada de Óscar empieza a las 6:00. Se pone el traje de entrenador personal y enseña lo que sabe a un grupo de sus pupilos. Acto seguido combina su trabajo con la atención de sus pequeños Máximo y Bastian, de cinco y siete años de edad, a quienes supervisa sus tareas y luego continúa con otras actividades hasta las 15:00, cuando sagradamente inicia su sesión de entrenamiento.

De acuerdo con la etapa de preparación en la que se encuentre, sus prácticas pueden extenderse entre una hora y 15 minutos hasta dos horas y media.

En todo momento pone extremo cuidado para no lesionarse, porque eso significaría echar por tierra una larga preparación (tiempo, esfuerzo y dinero) y decirle adiós al torneo correspondiente.

Todo este desgaste es repuesto con una abundante alimentación. Este atleta ingiere al menos cinco comidas diarias. Desayuna de 10 a 12 claras de huevo y unos 100 gramos de avena. A la media mañana, aplica una comida variada de carne, arroz y verduras y en el resto del día repite estos alimentos que son ricos en proteínas, elemento indispensable para obtener energía.

“Dependiendo de la categoría en la que uno va a competir, hay que agarrar masa muscular. Por lo tanto, se debe comer dieta alta en proteínas, como carne, pollo, huevo y arroz”, explica Óscar.

Óscar tuvo que armar su gimnasio en su casa para poder entrenar sin interrupciones en le etapa dura del covid.

Ha sufrido lesiones graves

El powerlifting es una fábrica de lesiones si no hay el cuidado necesario. Melgar, por ejemplo, ha sufrido varias, entre ellas la rotura del músculo femoral (dos veces), he padecido de tendinitis crónica en los codos y contracturas, que son de menor gravedad.

“Uno pone el cuerpo al límite porque trata de levantar siempre los pesos máximos y viene el riesgo de lesiones. Es importante la planificación, el entrenamiento y el descanso para evitarlas”, aseguró el levantador.

Melgar se declara casero, donde aprovecha al máximo la cercanía de su familia. Al cabo de su participación en cada torneo, vuelve a casa a disfrutar de los suyos: su esposa Paola Serrano y sus pequeños Máximo y Bastian. También se da tiempo para el estudio. Actualmente cursa la última materia que le falta para graduarse en Administración de Empresas en la Utepsa.

Sus títulos internacionales

2014 en Córdoba, Argentina, campeón sudamericano

2015, en Brasil, campeón Panamericano

2016, en Mar del Plata, campeón

2017, en Las Vegas (EEUU) campeón mundial

2018, en Chile, campeón panamericano

2019, en Ryad (Arabia Saudita) fue al campeonato mundial absoluto, donde abandonó por lesión (desgarro del cuadricep).

Ese mismo año, fue al Arnold Classic que organiza Arnold Schwarzenegger y salió campeón en su serie.

2021, en Caixas do Sul, Brasil, campeón panamericano

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