Casi cinco meses después del episodio más duro de su vida, Guadalupe Tórrez volvió a hablar y lo hizo desde la pista. En entrevista con PODIO, la velocista boliviana reveló que pensó en dejar el atletismo competitivo tras la muerte trágica de su padre en un accidente de tránsito.
«Pensé en retirarme, no quería volver (a competir)», confesó Tórrez. El trauma se agudizó por el lío mediático que se instaló alrededor del hecho, algo que le costó asimilar y que la alejó por un tiempo de los entrenamientos.
Hoy la historia es distinta. Guadalupe está en la lista de los 18 atletas que representarán a Bolivia en la disciplina de atletismo en los Juegos Suramericanos de Santa Fe, Argentina, que comienzan en menos de dos semanas.
Volver por orgullo y por su padre
Para la cruceña, estar en los Odesur es un reto personal y deportivo. Admitió que le costó mucho retomar los entrenamientos, pero encontró la motivación en el legado de su padre.
«Es un orgullo representar a Bolivia y a mi padre le gustaba eso», dijo. Esa frase la empuja cada día a volver a buscar su mejor nivel.
Bajo el mando del entrenador Carmelo Suárez, quien volvió a dirigirla, Tórrez entrena a full. El objetivo es doble: hacer un buen papel en Santa Fe y, sobre todo, recuperar la ilusión por competir al más alto nivel.
«Estoy luchando todos los días. No ha sido fácil, pero estoy aquí», agregó la atleta.
La participación de Guadalupe en los Juegos Suramericanos no solo representa una nueva oportunidad deportiva. Es también el símbolo de una vuelta a la vida, a la pista y al sueño que compartía con su padre.
