Un escándalo de proporciones ha sacudido a la Federación Boliviana de Karate (Feboka). Los padres de 86 jóvenes karatecas de la delegación nacional han formalizado una denuncia por estafa agravada ante la Fiscalía en contra de los máximos dirigentes de la entidad: Kjarol Herrera, presidente, y José Bazoalto, vicepresidente de la entidad y que también es secretario de la Asociación Departamental de Karate Santa Cruz.
La acusación central radica en un presunto sobreprecio excesivo en los costos de hospedaje cobrados a cada atleta durante su participación en el reciente Campeonato Panamericano de Karate celebrado en Asunción, Paraguay, en el mes de agosto.
El abogado de los deportistas, Rómel Chávez, fue el encargado de presentar la denuncia y detalló las presuntas irregularidades. Según Chávez, los dirigentes de la Feboka exigieron un pago cercano a los 32 dólares por el hospedaje diario de cada atleta. Sin embargo, el valor real por noche en el hotel paraguayo ascendía a solo 14.5 dólares.
«El abuso es evidente. La habitación de cuatro personas cuesta 58 dólares; es decir, 14.5 por cada deportista, mientras ellos (los dirigentes) les cobraron 128 dólares, 32 por cada uno» afirmó el abogado Chávez, señalando que los dirigentes se habrían embolsado una diferencia considerable a costa del esfuerzo de las familias.
Excedente Estimado Supera los Bs 250.000
Considerando la magnitud de la delegación y la diferencia de precios, el abogado estimó que el monto total del excedente cobrado por los dirigentes a las 86 familias ascendería a cerca de 250.000 bs, tomando en cuenta que en ese momento no era fácil conseguir (comprar) dólares y en el paralelo tenía un valor de 16 bs.
Paralelamente a la acción legal, los padres de los 86 atletas emitieron un voto resolutivo contundente: el desconocimiento formal de Kjarol Herrera y José Bazoalto como dirigentes de la Federación. Argumentan que sus acciones van «contra los deportistas» y socavan el espíritu del deporte.
El abogado Chávez expresó su profunda indignación al contrastar el sacrificio de las familias con la presunta conducta de los demandados. «Mientras las familias hacían kermeses, rifas y venta de comidas para recaudar el dinero para los viajes de sus hijos, los dirigentes se dedicaron, sin ninguna pena, a cobrar», lamentó el jurista.
La denuncia también apunta a la falta de transparencia en los cobros, pues se realizaron «de manera efectiva o en sus respectivas cuentas privadas».
Finalmente, Chávez puso en tela de juicio la permanencia de los acusados en sus cargos, indicando que llevan «más de 10 años» en la dirigencia de la Feboka sin rendir cuentas claras a nadie. Este caso abre un nuevo capítulo de investigación sobre el manejo de fondos en las federaciones deportivas del país.
Por último, los denunciantes exigieron la intervención de las autoridades deportivas, entre ellas el Servicio Departamental de Deportes, la Gobernación, el Viceministerio de Deportes y el Ministerio de Salud y Deportes.
Por su parte, el presidente de la Federación Boliviana de Karate, Kjarol Herrera, se limitó a decir: “Hasta este momento (este miércoles) no he recibido absolutamente nada de nadie, pero nosotros estamos tomando las acciones pertinentes”.
