Hace dos décadas, el nombre de Debby Escarlet Luna brillaba bajo las luces de los escenarios deportivos. En 2003, se coronó como campeona nacional de fitness, un título que le otorgó fama y el asedio de empresas que se disputaban su imagen por su físico escultural. Sin embargo, tras veinte años, el resplandor de los trofeos se ha extinguido, dejando paso a una realidad desgarradora: una situación casi de miseria absoluta, la cual vive día a día con sus tres pequeñas hijas. Tremendo drama.
Hoy, la exatleta vive una lucha diaria que no es por una medalla, sino por el pan de cada día. Debby duerme en un colchón desgastado junto a sus tres pequeñas hijas de 1, 3 y 7 años. La precariedad ha desbordado su hogar, y la urgencia de alimentar a sus niñas ha desplazado cualquier recuerdo de sus días de gloria.
A su difícil situación económica se suma una emergencia de salud. Debby padece una complicación grave en su pecho izquierdo debido a una prótesis antigua que debe ser retirada de inmediato. Sin recursos para la cirugía, el dolor físico se vuelve otra carga insoportable en su batalla por sobrevivir. «Nadie puede sacarme la prótesis gratis, necesito dinero», apuntó Debby.
«No tengo problemas en limpiar casas o lavar ropa; solo quiero trabajar para que mis hijas no pasen hambre», clama ña ex-campeona.
Aquellas empresas que antes la buscaban hoy le cierran las puertas, ignorando el pasado de una mujer que entregó sus mejores años al deporte nacional. Debby Escarlet Luna no pide limosnas, pide una oportunidad laboral y la solidaridad de personas de buen corazón que puedan ayudarla a recuperar su salud y la dignidad.
Su historia es un crudo recordatorio de la fragilidad del éxito y la urgencia de no abandonar a nuestros deportistas en el olvido.
Si querés ayudar a Debby Luna podés comunicarte con al celular 62587699.
