Cambió los pedales de la gloria por una bici para ganarse la vida

De conquistar la Vuelta a Santa Cruz a pedalear por las calles para ganarse la vida. A sus 64 años, el exciclista cruceño conserva intacta su pasión por las dos ruedas. Fue protagonista de grandes jornadas deportivas, conquistó dos veces la tradicional competencia departamental y hoy encuentra en su bicicleta una herramienta de trabajo y una compañera inseparable.

La primera etapa de la Vuelta a Santa Cruz tuvo el jueves un espectador muy especial en el Cambódromo. Entre quienes se acercaron para disfrutar de la competencia estaba José Andrade Ábrego, un hombre que no solo conoce la historia de esta carrera, sino que también escribió algunas de sus páginas más memorables.

Al observar a los ciclistas, los recuerdos volvieron a su mente. Por un instante, regresó a aquellos años en los que su juventud, su resistencia y su determinación lo llevaron a subir a lo más alto del podio.

“Vine a recordar mis buenos tiempos que yo tuve en la Vuelta a Santa Cruz, y les deseo éxitos a los ciclistas que están participando de esta versión. Yo gané las Vueltas a Santa Cruz de 1989 y 1990, y pude ganar la tercera, pero tuve un percance”, recordó con nostalgia.

Tenía apenas 26 años cuando alcanzó aquellas grandes victorias. Fue cuatro veces campeón departamental consecutivo y también consiguió un subcampeonato nacional. Su trayectoria lo llevó, además, a representar a Bolivia en los Juegos Bolivarianos de Maracaibo, en 1989, una experiencia que permanece entre los capítulos más importantes de su vida deportiva.

“Se me vienen muchas añoranzas. Deseo volver a los 26 años que yo tenía y recordar esas grandes victorias que tuve”, confesó, dejando entrever cuánto significó el ciclismo en su vida.

DE CAMBISTA A VENDEDOR SOBRE RUEDAS

Después de dedicar buena parte de su vida al deporte competitivo, Andrade se alejó de las competencias hace aproximadamente 15 años. Sin embargo, nunca abandonó del todo la bicicleta. El ciclismo siguió acompañándolo, aunque con el paso del tiempo sus prioridades cambiaron.

Durante años trabajó como cambista, una actividad que desempeñó hasta la pandemia de 2020. La inseguridad y el deterioro de la situación económica lo llevaron a buscar una alternativa para seguir adelante. Fue entonces cuando encontró una nueva manera de ganarse la vida: vender pastillas recorriendo las calles en bicicleta.

“Hoy mi negocio es vender pastillas, más tranquilo, paro por todos lados. Me va mejor que el anterior trabajo de cambista, porque este negocio es menos peligroso”, explicó. Su jornada depende de las circunstancias. Algunos días sale al mediodía y otros permanece en las calles durante toda la jornada. Lo importante, asegura, es continuar trabajando y hacerlo de una manera que le permita sentirse más tranquilo.

“La verdad que me va bien. Salgo hay veces mediodía y otros todo el día”, comentó con sencillez. Así, aquella bicicleta que antes lo impulsaba hacia la meta en busca de una victoria ahora lo acompaña por las calles de Santa Cruz. Cambió la camiseta de competición por la ropa de trabajo, pero conserva la misma voluntad de seguir pedaleando.

LA PASIÓN NUNCA SE JUBILA

Aunque dejó el ciclismo competitivo, Andrade continúa practicando este deporte por amor. Cuando tiene tiempo, sale a rodar y disfruta de la libertad que siempre encontró sobre dos ruedas.

“Hace unos 15 años me retiré del ciclismo competitivo, pero sigo practicando. Hay veces me salgo a andar en bici por amor al deporte. Y también tengo mi bicicleta vendiendo pastillas”, dijo entre risas.

Los días de paro o feriado son una oportunidad para cambiar de paisaje y compartir su afición con algunos amigos. Porongo y Clara Chuchío figuran entre sus destinos habituales, lugares donde puede volver a disfrutar del camino sin la presión de una competencia.

Para él, el ciclismo sigue siendo una pasión que no depende de trofeos ni de medallas. Basta con subirse a la bicicleta, sentir el movimiento de los pedales y salir a recorrer los caminos que tantas satisfacciones le dieron.

UNA MIRADA CRÍTICA AL CICLISMO ACTUAL

La experiencia acumulada durante años de competición también le permite analizar la evolución de este deporte. Andrade considera que el nivel actual de los ciclistas no ha mejorado como esperaba, pese a los avances tecnológicos que ofrecen mejores condiciones para los competidores.

“Sobre el actual nivel de los ciclistas, no ha subido, pese a que las bicicletas de hoy son más reforzadas y le dan más condiciones al pedalista, como las bicicletas que pesan seis o siete kilos”, opinó.

Su reflexión nace de la comparación entre las exigencias de su época y las condiciones con las que compiten los pedalistas actuales. Para alguien que conoció de cerca la dureza de las carreras y la exigencia de la Vuelta a Santa Cruz, los avances materiales no necesariamente se traducen en un mayor nivel deportivo.

LOS RECUERDOS SIGUEN PEDALEANDO

La presencia de José Andrade Ábrego en el Cambódromo fue mucho más que la visita de un aficionado. Fue el reencuentro de un protagonista del pasado con una carrera que marcó su juventud y que todavía ocupa un lugar especial en su corazón.

A sus 64 años, su historia refleja dos formas distintas de luchar sobre una bicicleta: ayer, para conquistar títulos y representar al país; hoy, para trabajar, recorrer las calles y sostenerse con el fruto de su esfuerzo.

Las victorias de 1989 y 1990 quedaron grabadas en su memoria, al igual que la oportunidad de vestir los colores de Bolivia en una cita internacional. Pero su historia no terminó cuando dejó la competición.

Cada jornada de trabajo y cada salida con sus amigos demuestran que el vínculo con el ciclismo permanece intacto. Ya no busca cruzar primero la línea de meta, pero continúa avanzando, pedalada tras pedalada.

Porque para José Andrade Ábrego, campeón de otros tiempos y trabajador incansable del presente, la bicicleta nunca dejó de ser parte de su vida.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Newspaper WordPress Theme

ÚLTIMAS NOTICIAS

Más Noticias