El fútbol femenino boliviano sufrió una sensible pérdida este viernes con el fallecimiento del reconocido entrenador Mario Antonio Niño de Guzmán, quien durante varios años dedicó su carrera a la formación de futbolistas y dirigió a Facetas Deportivas, convirtiéndose en un referente desde el banquillo.
Su deceso se produjo luego de permanecer más de dos semanas internado a raíz de un accidente cerebrovascular (ACV). La noticia enluta a familiares, amigos, dirigentes, jugadoras y a toda la comunidad deportiva que siguió de cerca su trayectoria.
La preocupación por su estado de salud comenzó el 17 de junio, cuando sufrió el ACV. Su hija, Daniela Niño de Guzmán, informó días después que el entrenador permanecía intubado y en terapia intensiva, mientras la familia aguardaba una evolución favorable. «Le hicieron una tomografía y hasta hoy no pillaron coágulos de sangre. Estamos a la espera de que recupere porque todavía su cuerpo no reacciona», manifestó entonces.
La delicada situación generó una inmediata muestra de solidaridad. El 21 de junio se realizó una comida solidaria para colaborar con los gastos médicos, iniciativa que reunió a familiares, amigos y personas vinculadas al fútbol, reflejando el aprecio que Niño de Guzmán cosechó a lo largo de su vida.
Una semana después, el 28 de junio, la familia vivió uno de los momentos más conmovedores durante su internación. Ese día, una de sus hijas obtuvo el título de ingeniera y, antes de participar del acto de graduación, acudió al hospital para agradecerle personalmente a su padre y fotografiarse junto a él.
El emotivo episodio fue compartido por su hijo, Alain Niño, quien destacó el esfuerzo de su padre para sacar adelante a su familia. «Con mucho sacrificio, trabajo y amor luchó para sacar adelante a sus hijos y brindarnos oportunidades. Antes de celebrar, ella fue hasta el hospital para agradecerle y tomarse una fotografía con él. Ese gesto vale más que cualquier ceremonia», escribió en sus redes sociales.
Tras confirmarse el fallecimiento, Alain volvió a despedirse de su padre con un mensaje cargado de dolor: «Con el dolor de mi alma, te digo hasta pronto, papá. Gracias por enseñarme lo duro que iba a ser este camino. Mil gracias por siempre y sobre todo a Dios por haberte elegido como mi padre».
Con la partida de Mario Antonio Niño de Guzmán, el fútbol femenino pierde a un entrenador que dedicó gran parte de su vida al crecimiento de este deporte. Su legado permanecerá en las jugadoras que formó, en los clubes donde trabajó y en quienes compartieron con él la pasión por el fútbol.
