Cada vez que Sasha Pinedo sale a la pista es un espectáculo imperdible. Con apenas 13 años, la joven atleta cruceña volvió a dictar cátedra de potencia y velocidad en el Campeonato Nacional Indoor de Atletismo U16, consolidándose como la gran promesa del deporte nacional.
La ciudad de Cochabamba fue testigo, el pasado fin de semana, de una exhibición de talento puro. Pinedo no solo participó; dominó. La cruceña se colgó cuatro medallas de oro, dejando claro que su exitoso 2025 no fue una casualidad, sino el prólogo de un 2026 que promete romper todos los cronómetros.
Un póker de oro impecable
La versatilidad de Sasha es, quizá, su arma más temible. Su cosecha dorada comenzó en los 60 metros con vallas, donde detuvo el reloj en 9 segundos y 21 centésimas, una marca que refleja una técnica depurada para su corta edad. No contenta con ello, en los 300 metros planos demostró una resistencia envidiable, registrando un tiempo de 42 segundos y 97 centésimas.
El foso de arena también fue territorio conquistado, donde se coronó campeona en salto triple. Sin embargo, el momento que puso de pie a la grada fue el relevo 4×200. Sasha Pinedo cerró la prueba con una actuación espectacular, exhibiendo una zancada potente que le permitió sacar una ventaja abismal sobre sus competidoras, asegurando el cuarto metal dorado para su cuenta personal.
La mano de David Cortez y la mirada en los anillos
Detrás de este fenómeno hay una planificación meticulosa. Su entrenador, David Cortez, ha sido la pieza fundamental en el desarrollo físico y mental de la atleta. Cortez ha logrado pulir un diamante en bruto, enfocando la explosividad natural de Sasha hacia un objetivo que, aunque ambicioso, parece cada vez más tangible: clasificar a unos Juegos Olímpicos con la marca mínima.
Con este inicio de temporada, Pinedo no solo lidera el ranking nacional U16, sino que envía un mensaje de optimismo a todo el deporte boliviano. Si 2025 fue el año de su irrupción, 2026 se perfila como el año de su consagración absoluta. La «saeta cruceña» ya vuela, y su techo parece estar, literalmente, en las nubes.
