“Ni el Covid-19 me pudo retirar de mi pasión”, aseguró el cruceño, que aún se esfuerza por superar las secuelas. Como deportista, fue ídolo nacional en los Bolivarianos de 1993 y los Panamericanos de 1994. Como entrenador, es formador de muchos campeones.
Ya pasaron 18 meses desde que superó el Covid-19, después de 32 días de estar internado, con 17 de ellos en terapia, de los cuales 9 fueron entubado. Después de esa amarga experiencia, de la que salió, como aseguró, gracias a “un milagro”, la vida del boxeador Elvis Verástegui, de 47 años, es distinta.
Pese a que aún tiene secuelas de la enfermedad, el pugilista e instructor asegura que “pensé que esa enfermedad era mi retiro del boxeo, pero pasó todo lo contrario porque ahora tengo más trabajo que antes. En realidad, ni el coronavirus me pudo retirar de mi pasión. Esa experiencia me fortaleció, e hizo que haya un gran cambio en mí y me apegue más a Dios. Antes, siempre creía tener la razón en todo. Hoy soy más abierto y nos hemos unido mucho más con mi familia”, afirmó.
Con más trabajo
A ello se agrega el hecho de que ahora lo buscan más para entrenar. En una jornada normal, Verástegui trabaja en tres gimnasios: Premier de Las Brisas, Guty y Verástegui, que es de su propiedad. “Estoy una hora en cada gimnasio, y en el mío estoy por las mañanas y tardes”, dijo el pugilista, que cuando estuvo al borde de la muerte se propuso pasar mucho más tiempo al lado de su esposa, Amelia Vargas, y de sus hijos.
Como en la actualidad no tiene mucho tiempo para sus hijos, se da modos para acompañar a la más pequeña, Antonella, de 3 años. Su otro retoño es Luis Enrique, de 24 años. Tras superar el Covid, su carrera de entrenador anda sobre rieles, y la de boxeador se está reiniciando.
Suma dos peleas
«Sigo más motivado que nunca, pese a las secuelas de la enfermedad, como el dolor en el tendón de Aquiles y también en ambas rodillas”, aseguró. Por ello es que ha rechazado varias peleas, y solo en estos 18 meses tuvo dos enfrentamientos profesionales que terminó ganando para tener un invicto de 12.
Como todavía no ha pensado en el retiro, decidió seguir un tratamiento con el doctor Richard Ajata, que le está colocando plasma y los resultados son favorables. “Ya no me duelen los tendones, por ello me estoy entrenando de forma normal”, manifestó.
Verástegui volvió a pelear en diciembre pasado, en Trinidad, donde derrotó por nocaut a César Mamani, otro reconocido pugilista del país. Luego, ya lesionado de los tendones, venció a otro rival, en abril de este año. “Sentía mucho dolor y por ello decidí parar para concentrarme en la recuperación”, manifestó.
Pese a las molestias, el boxeador afirmó que ya pasó lo más difícil. Cuando volvió a entrenarse tenía miedo que los pulmones estén mal y que le falte el oxígeno, pese a que su doctor le había afirmado que no tenía nada.
Tras su experiencia, Verástegui recalcó que seguir con vida es un milagro, por ello quiere aprovechar dedicándole todo el tipo posible a su familia, a su trabajo de entrenador y a su carrera de boxeador. “Estoy feliz con lo que hago. Esos dolores de los tendones ya están pasando”.
Fuente: Juan Carlos Montaño
