El trasplante de riñón que esperaba realizarse Maitte Zamorano sufrió un freno. La histórica goleadora de la selección boliviana explicó que, aunque su sobrina Diana había sido identificada como donante compatible, los médicos detectaron una observación en sus estudios y recomendaron buscar otra alternativa.
“Todo iba bien, hasta que la nefróloga me dijo que encontró algo en mi sobrina y me sugirió que busque otro donante. Solo faltaba un formulario para avanzar, pero aunque tenga todo listo no se podía hacer nada debido a que los trasplantes quedaron suspendidos hasta el próximo gobierno por presupuesto económico”, señaló Zamorano.
Mientras se analiza la situación de su sobrina con otros especialistas, la exfutbolista deberá someterse primero a una cirugía de vesícula que tiene pendiente desde 2018, con el fin de evitar complicaciones cuando finalmente llegue el momento del trasplante.
Zamorano atraviesa problemas renales que la mantienen desde hace cuatro meses en hemodiálisis —actualmente tres veces por semana—, pero asegura sentirse con más fuerzas: “Estoy bien gracias a Dios, mucho mejor, volviendo a hacer ejercicios y cuidando la alimentación. Siempre motivada y confiando en que los tiempos de Dios son perfectos”.
En julio, la noticia de la compatibilidad de su sobrina había despertado esperanza y solidaridad en todo el país. Hoy, el camino se hace más largo, pero Maitte sigue mostrando la fortaleza que la convirtió en referente del fútbol femenino boliviano y ejemplo de resiliencia fuera de la cancha.
