Logros que no se miden en presupuestos ni en métricas. Se miden en presencia. La Paz Rugby Club Femenino cumple su segundo año de vida y, en ese corto pero intenso camino, ya sostiene dos preseas ganadas a pulso: el segundo lugar en el Circuito Nacional Seven 2024 y el primer puesto en la Copa Vulcano 2025, disputada en Arequipa.
Son resultados construidos con disciplina, golpes y risas, con noches largas y mañanas frías, entrenando a más de 3.600 metros de altura, donde nada es fácil y todo se gana dos veces. Cada sesión es un desafío físico y mental, cada partido una prueba de carácter en un entorno que exige el doble para alcanzar lo mismo.
Esta historia no es solo una foto ni una estadística: es una declaración política del cuerpo. Habla del rugby en Bolivia, un país donde este deporte no fue heredado, sino conquistado; donde cada entrenamiento es un acto de fe y cada partido una afirmación colectiva que dice, sin gritar: “Aquí estamos. Y no nos vamos”.
La Paz Rugby Club Femenino encarna lo que muchos equipos aspiran a ser: comunidad antes que marca, carácter antes que discurso, identidad antes que tendencia. Hoy solo queda decirlo claro y sin matices: el club siente un orgullo profundo por sus jugadoras, un orgullo capaz de romper fronteras culturales, expectativas históricas y cualquier techo que alguien haya intentado imponerles. Porque cuando las mujeres ocupan la cancha, el juego cambia para siempre.
