Hay sueños que comienzan con algo tan sencillo como ponerse unos patines y atreverse a dar los primeros pasos. Para la cochabambina María de Jesús Núñez del Prado Justiniano, esos primeros movimientos terminaron convirtiéndose en una historia de esfuerzo, disciplina y medallas.
A sus 13 años, la joven boliviana ya puede mirar hacia atrás y comprobar que aquellos tres años dedicados al patinaje artístico han comenzado a dar frutos importantes. Su más reciente capítulo se escribió en Amparo, Brasil, durante los V Juegos Sudamericanos de Deportes sobre Ruedas 2026, desarrollados del 10 al 23 de agosto.
Allí, María de Jesús consiguió algo que quedará guardado para siempre en su corta, pero prometedora carrera: dos medallas para Bolivia, una de plata y otra de bronce.
Dos horas diarias para perseguir un sueño
Detrás de cada presentación existe una rutina que pocas veces se ve cuando las luces se encienden y comienza la competencia.
María de Jesús entrena dos horas todos los días, perfeccionando movimientos, equilibrio, técnica y expresión sobre los patines. Es una disciplina que exige constancia y que ella ha asumido con la ilusión de convertirse algún día en una gran patinadora profesional.
Su talento ya la llevó a conquistar el título de campeona nacional, y ahora sus objetivos son todavía mayores. El siguiente gran desafío está marcado en su calendario: competir en los Juegos Panamericanos de 2027.
Una familia que acompaña cada paso
Detrás de esta joven deportista están sus padres, Ximena Justiniano y Manuel Núñez del Prado, quienes acompañan el proceso de crecimiento deportivo de su hija. Porque detrás de una medalla también existen familias que madrugan, acompañan entrenamientos, apoyan en los momentos difíciles y celebran cada pequeño avance.
En el camino deportivo de María de Jesús también son fundamentales sus entrenadores, Anahí Saavedra y Paulo Andia, encargados de guiarla y ayudarla a desarrollar todo su potencial.
Buena estudiante
El deporte no ha impedido que María de Jesús mantenga también un buen desempeño académico. Es estudiante del Centro Cultural Anglo Americano, donde cursa primero de secundaria y se destaca como una muy buena alumna.
Ese equilibrio entre estudios y deporte forma parte de su crecimiento y demuestra que el alto rendimiento también puede construirse desde la responsabilidad, la organización y la perseverancia.
Una historia que recién comienza
Con apenas 13 años, María de Jesús ya sabe lo que significa subir al podio representando a Bolivia. Pero sus dos medallas en Brasil no son el punto final: son apenas una estación dentro de un camino mucho más largo. Su sueño es claro: ser una gran patinadora profesional.
Y mientras continúa entrenando, estudiando y aprendiendo de cada competencia, aquella niña que hace tres años comenzó a descubrir el mundo del patinaje artístico hoy ya tiene dos medallas internacionales y una bandera boliviana que llevar con orgullo.



