A sus 66 años, el maestro Eddy Édgar Galarza Franco demuestra que la pasión por el deporte puede ser más fuerte que cualquier adversidad. Tras una compleja cirugía y meses de recuperación, el experimentado taekwondista volvió a ponerse el dobok, regresó a la competencia y hoy sueña nuevamente con representar a Bolivia fuera del país.
Figura respetada en el taekwondo cruceño, Galarza es presidente de la mesa examinadora de cinturones de color y también entrenador de Poomsae en la Asociación Departamental de Taekwondo de Santa Cruz. En 2025 también ocupó un cargo dentro de la Federación Boliviana de Taekwondo, aunque debió renunciar por los problemas de salud.
“Ana Hernández, presidenta de la Federación, me dijo que cuando esté bien vuelva al cargo y también como entrenador”, recuerda con gratitud.
El taekwondo no solo es su vida, sino también una tradición familiar. Su hijo Eddy Édgar Galarza Pinto (37) es actualmente presidente de la Asociación Departamental de Taekwondo de Santa Cruz, mientras que su otro hijo, Manuel Alberto Galarza (34), es jefe de árbitros a nivel nacional.
Una batalla de muchos años
Durante 15 años convivió con un problema de próstata que se fue complicando con el tiempo. Durante mucho tiempo los médicos no consideraban necesaria una cirugía.
“No me querían operar, porque tenían que comprobar si era un cáncer maligno con el PSA muy alto”, recuerda.
Primero tuvo que someterse a una biopsia para determinar si el tumor era benigno o maligno. Finalmente, en julio de 2025, llegó el momento de la intervención quirúrgica.
“Venía tomando pastillas durante dos años, hasta que me tranqué, porque el medicamento ya no me hacía nada. No me querían operar por el riesgo, hasta que finalmente se dio la operación”, contó.
Volver a empezar
La recuperación no fue sencilla. Los médicos le recomendaron reposo absoluto durante seis meses, sin subir gradas ni realizar esfuerzo físico. Pero su espíritu deportivo pudo más. “Mi pronta recuperación es gracias al deporte. El médico me dijo que no haga nada durante seis meses, pero a los dos meses comencé de a poquito. A los tres meses ya estaba pateando”, relata.
Tras siete meses sin entrenar, Galarza decidió empezar de cero. “Comencé de nuevo y tuve que ponerme en forma”, afirma. Hace tres semanas volvió a competir en el campeonato departamental, y el fin de semana participó en el Campeonato Nacional de Taekwondo, en la modalidad Poomsae, dentro de la categoría sénior, que fue incluida por primera vez en un torneo nacional.
Aunque no tuvo rivales directos, su presentación sorprendió por la calidad técnica. Obtuvo una calificación de 6,55, una de las mejores notas del evento. “En Poomsae la máxima nota es 10. Un campeón mundial suele sacar entre 8 y 8,20”, explica.
Un nuevo objetivo
Hoy Galarza entrena con disciplina para recuperar su mejor nivel. “Ya estoy entrenando en ritmo. Me entreno una hora solo y después con los alumnos, cuando doy clases también aprovecho para hacer aparatos”, comenta.
Aunque reconoce que todavía le falta estado físico, tiene claro su objetivo. “Voy a entrar en todos los eventos nacionales para agarrar ritmo. Mi intención es salir a competir fuera”, afirma. Hace más de cinco años que no participa en torneos internacionales, justamente por sus problemas de salud.
Hoy, después de superar una de las pruebas más difíciles de su vida, lo dice con emoción: “Gracias a Dios tuve una nueva oportunidad. Volví a nacer”.

Edyy Galarza con la copa en mano que ganó su club, Master, en el último departamental.
