A sus 32 años, Julio Raúl Soto Zeballos tiene muchas razones para sentirse orgulloso, pero ninguna medalla supera el amor que siente por sus cuatro hijos. Es atleta de velocidad, campeón nacional, medallista internacional, profesional en Actividad Física y, por encima de todo, un padre que aprendió a convertir las dificultades en combustible para seguir adelante.
Muchos lo conocen como ‘Ozuna’, por su parecido físico con el reconocido cantante puertorriqueño de música urbana. Sin embargo, detrás de ese apodo existe una historia que merece ser contada: la de un hombre que corre en las pistas, pero que libra sus carreras más importantes fuera de ellas.
Hace aproximadamente siete años se separó y asumió la responsabilidad de criar a sus cuatro hijos. Desde entonces, su vida se convirtió en una carrera diaria contra el tiempo, en la que cada jornada comienza y termina pensando en el bienestar de su familia. “Fue una decisión que me cambió la vida, pero estoy feliz con mis hijos”, afirma.
Su mayor respaldo ha sido el apoyo incondicional de sus padres, Julio Soto y Dixa Zeballos, quienes lo acompañan en esta tarea. Ambos trabajan desde hace más de 20 años como porteros de un módulo educativo. Además, junto a ellos, Julio atiende un snack durante las mañanas.
Pero su jornada no termina ahí. Por las noches se convierte en taxista y también realiza viajes expresos a provincias cuando recibe solicitudes. Entre el trabajo, las responsabilidades familiares y el deporte, ha encontrado la manera de no abandonar sus objetivos. “No queda otra para poder ganar dinero que alcance para la mantención de mis hijos”, asegura.

‘Ozuna’ con sus cuatro hijos: Jhulian, Alessandro, Emily y Anahi.
CUATRO RAZONES PARA NO RENDIRSE
Sus hijos son su principal motivación. Jhulian Soto, de 14 años, juega fútbol en el club Cañada Pailita y practica básquet en su colegio. Alessandro, de 13, forma parte de Oriente Petrolero desde hace tres años y ya fue convocado en dos oportunidades a la selección de su categoría.
Emily, de 11 años, y Anahí, de 10, se destacan por su dedicación a los estudios y se encuentran entre las cinco mejores estudiantes de sus respectivos cursos.
Cada uno representa una razón para levantarse, trabajar y continuar persiguiendo sus sueños. Julio no solamente quiere dejarles el ejemplo de un padre que nunca se rindió, sino también demostrarles que con esfuerzo, disciplina y perseverancia se pueden superar las adversidades.
“No me rindo, pues ellos son mi motivación diaria”, manifiesta.
DE LAS CALLES A LOS PODIOS INTERNACIONALES
En medio de tantas responsabilidades, el atletismo ocupa un lugar fundamental en su vida. Entrena todas las tardes en el Club Deportivo Linces, bajo la dirección de su entrenador, el licenciado Sebastián Torrico. Su esfuerzo ya se tradujo en importantes resultados internacionales.

‘Ozuna’ logró cuatro medallas en el Iberoamericano 2026, de Lima: oro, plata y dos de bronce.
En el XXI Campeonato Sudamericano de Atletismo Pre-Máster 2025 consiguió el primer lugar en su serie de los 200 metros, ubicándose entre los seis mejores de la competencia. Además, conquistó dos medallas de plata como integrante de los relevos 4×100 y 4×400 metros, alcanzando el subcampeonato sudamericano en ambas pruebas.
Su crecimiento deportivo tuvo otro capítulo destacado en el Campeonato Iberoamericano de Lima, Perú, 2026. Allí consiguió una medalla de oro y récord de campeonato en el relevo 4×400 metros, una plata en el 4×100 y dos medallas de bronce, en los 200 y 400 metros planos.
A estos resultados se suman sus títulos como campeón nacional Pre-Máster y sus participaciones en la categoría Mayores o Absoluta, donde continúa consiguiendo las marcas mínimas que le permiten competir en los campeonatos nacionales, principalmente en Cochabamba.
UN PROFESIONAL QUE TAMBIÉN QUIERE FORMAR ATLETAS
Julio no se conformó con competir. También decidió prepararse académicamente para aportar al desarrollo del atletismo.
Recientemente concluyó su licenciatura en Actividad Física y un diplomado en Entrenamiento Deportivo. Cuenta, además, con la certificación de entrenador Nivel 1 de World Athletics y la Federación Atlética de Bolivia (FAB), así como la formación de juez de nivel básico de ambas instituciones.
Su objetivo es seguir creciendo dentro y fuera de las pistas, combinando su experiencia como deportista con los conocimientos adquiridos en su formación profesional.
LOS SUEÑOS NO SE DETIENEN
Para la próxima temporada tiene objetivos ambiciosos junto a su entrenador Sebastián Torrico: establecer los récords nacionales de su categoría en los 100 y 200 metros planos.
Antes tendrá otro desafío importante: el Campeonato Nacional Pre-Máster previsto para fines de noviembre. Posteriormente, apunta a una nueva participación sudamericana durante el próximo año.
Sin embargo, existe un obstáculo que muchas veces frena los sueños de los deportistas: el económico. Julio necesita conseguir auspiciadores que le permitan cubrir los gastos de preparación, viajes, inscripciones y participación en sus próximas competencias.
Su historia es la de un hombre que no tiene horarios fáciles ni caminos despejados. De día trabaja, por las tardes entrena y por las noches conduce un taxi. En medio de todo, encuentra tiempo para ser padre, profesional y atleta.
Lo llaman Ozuna por su parecido con un cantante famoso, pero su verdadera identidad se construye con sacrificio, amor y perseverancia.
Porque Julio Raúl Soto Zeballos no solamente corre para ganar medallas. Corre para darles un futuro a sus cuatro hijos, para honrar el esfuerzo de sus padres y para demostrar que, cuando existen motivos para luchar, ningún obstáculo tiene la última palabra.
