Después de meses marcados por la incertidumbre, el dolor y las cirugías, el experimentado piloto cruceño Aníbal Gamón y su esposa Gisela Vargas volvieron finalmente a casa. La pareja atravesó una de las etapas más duras de su vida, pero hoy celebra la oportunidad de seguir adelante juntos.
En febrero pasado, Gamón sufrió un grave accidente mientras realizaba entrenamientos en el Motódromo Santa Cruz, preparándose para la temporada 2026 del motociclismo cruceño. La caída le provocó múltiples fracturas, entre ellas una compleja lesión en el fémur, que se fracturó en seis partes.
El piloto tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica y atravesar un proceso de recuperación doloroso y prolongado. Dos semanas después de la cirugía, recibió el alta médica y pudo regresar a su hogar.
“Muy agradecido con Dios, con el doctor Roberto Vergara por su atención y profesionalismo, y con los amigos que me ayudaron para esta cirugía de fémur”, expresó Gamón con emoción. El accidente también significó un duro golpe para su carrera deportiva.
Con resignación, el piloto admite que los intensos dolores y las secuelas lo obligan a despedirse de las competencias en moto, una pasión que marcó gran parte de su vida. “Duele aceptar que es un adiós a las carreras de motos, pero más duele no poder acompañar a mi esposa como quisiera en su larga lucha por su salud”, manifestó.
Una batalla que comenzó antes
Mientras Gamón enfrentaba su recuperación, su esposa también libraba una batalla médica que comenzó meses antes. En octubre pasado, Gisela Vargas fue operada de un tumor benigno en la cabeza del tamaño de una pelota de ping-pong.
La primera intervención fue realizada por el neurocirujano Fernando Pacheco en la Clínica Medical Center. Sin embargo, tras complicaciones que le provocaron parálisis facial, fue necesario recurrir a una segunda cirugía. El procedimiento estuvo a cargo del doctor Gueider Salas, quien continúa hasta hoy con el seguimiento y tratamiento de su recuperación.
Tras agotar la cobertura de su seguro médico, la familia tuvo que trasladarse a la Clínica Urbari, donde recibieron apoyo y facilidades económicas gracias a la familia Chávez.
La fuerza de la fe y la solidaridad
En medio de las dificultades médicas y económicas, la familia Gamón apeló a la solidaridad de amigos y conocidos para poder cubrir parte de los gastos del tratamiento. El apoyo no tardó en llegar y se convirtió en una muestra del cariño que el piloto ha sembrado durante años en el motociclismo cruceño.
Hoy, aunque el camino de recuperación aún continúa, ambos celebran un momento que parecía lejano hace poco tiempo: estar nuevamente en casa.
Con fe, gratitud y la esperanza de días mejores, Aníbal Gamón y Gisela Vargas comienzan ahora una nueva etapa de su vida, lejos de las pistas, pero con la certeza de haber superado juntos una de las pruebas más difíciles que les tocó enfrentar.
