La historia de Joshua Van (24 años), el flamante campeón de peso mosca de la UFC, es un impactante testimonio de superación que resuena mucho más allá de la jaula. Nacido en Hakha, Myanmar, su infancia estuvo marcada por el miedo y la inestabilidad de un país bajo dictadura militar, una realidad que forzó a su familia a emigrar a Estados Unidos cuando él tenía solo diez años.
Instalado en Texas, el exilio no significó el fin de las batallas. Víctima de acoso escolar por sus orígenes, el joven Van encontró en el entrenamiento de artes marciales mixtas (MMA) no solo un refugio, sino el camino hacia su destino. Esta disciplina le permitió canalizar la frustración y el hambre de una vida mejor, forjando la determinación que lo llevaría a la cima.
Su ascenso fue meteórico. Tras destacar en el circuito regional, donde se consagró campeón de peso mosca en la promotora Fury FC, Van fue contratado directamente por la UFC, debutando en junio de 2023. En menos de dos años, y tras una notable racha de victorias, escaló posiciones hasta conseguir la oportunidad por el título.
El punto culminante de esta épica se dio en el UFC 323 de diciembre de 2025. Joshua Van se enfrentó al formidable campeón Alexandre Pantoja y, en un giro inesperado de los acontecimientos, se alzó con la victoria por nocaut técnico en el primer asalto.
Esta gesta no solo lo convierte en uno de los campeones más jóvenes de la historia de la UFC, solo superado por Jon Jones, sino que también lo consagra como el primer campeón masculino asiático de la compañía, un logro histórico que honra sus raíces y su arduo camino. Su gloria es un faro de esperanza: una prueba de que la perseverancia puede transformar la adversidad y el anonimato en un legado inolvidable.
