El automovilismo mundial vive un momento de transformación histórica. La legendaria firma estadounidense Cadillac ha dado un paso firme hacia su consolidación en la élite al presentar públicamente las primeras imágenes del monoplaza con el que irrumpirá en la máxima categoría. Tras meses de especulaciones y una gestión técnica sin precedentes, la escudería utilizó sus plataformas digitales para mostrar al mundo la piel de su nueva bestia mecánica, marcando el inicio de una era que promete desafiar el dominio europeo en las pistas.
Este primer diseño, o livery, destaca por una estética agresiva que fusiona la elegancia clásica de la marca con la aerodinámica de vanguardia exigida por la normativa vigente. Sin embargo, Cadillac ha dejado claro que este aspecto visual tiene un carácter temporal. Se trata de una edición exclusiva para las pruebas privadas que se llevarán a cabo en el Circuito de Barcelona-Catalunya a finales de enero. Estos test en suelo español serán vitales para que ingenieros y pilotos evalúen la fiabilidad de la unidad de potencia y el comportamiento del chasis antes del fuego real.
El misterio no termina aquí. La escudería ha confirmado que el proyecto oficial, junto con la decoración definitiva que lucirán durante toda la temporada, será revelado en un evento de gala el próximo domingo 8 de febrero. Se espera que dicha presentación sea un despliegue de tecnología y orgullo nacional, subrayando el respaldo de General Motors en esta ambiciosa aventura.
Con la llegada de Cadillac, la parrilla gana no solo un nombre icónico, sino un contendiente con los recursos necesarios para agitar el tablero. La expectativa ahora se traslada a Montmeló, donde el sonido del motor americano empezará a escribir su propia historia entre los pianos del trazado catalán.
