Celeste Áñez, del tatami boliviano a una nueva misión internacional

La destacada taekwondista boliviana Celeste Áñez se prepara para afrontar un nuevo desafío internacional, esta vez desde otro rol: contribuir a la preparación de una deportista de Aruba que tiene como objetivo competir en el ciclo olímpico. La invitación llegó directamente del entrenador oficial de ese país y representa un reconocimiento a su trayectoria y capacidad dentro del taekwondo.

La deportista lleva seis meses sin competir, debido a una combinación de compromisos académicos y problemas físicos que la obligaron a realizar una pausa. Actualmente estudia Odontología y también decidió priorizar su recuperación, después de arrastrar molestias en una de sus rodillas desde 2024.

«Para no seguir lastimándome decidí parar, hacerle caso a mi cuerpo y volver al 100%. Recibí una llamada del entrenador oficial de Aruba. Él me invitó para que vaya a entrenar allá y ayudar a una de sus atletas, que apunta a todo el ciclo olímpico. Me llenó mucho de emoción y orgullo, porque demuestra que soy buena en lo que hago y que puedo aportar para que su alumna mejore», expresó Áñez.

El viaje está previsto para mediados de noviembre y su retorno sería a mediados de diciembre. La invitación contempla todos los gastos cubiertos y, por el momento, solamente está a la espera de obtener su visa para concretar esta experiencia.

«Posiblemente me quede un mes en Aruba. Será una experiencia muy buena para mí. Al mismo tiempo voy a aprovechar para ponerme a tono y volver con todo al taekwondo. Es algo histórico también, porque ser invitada por otro país para ayudar en la preparación de otra atleta es muy especial», agregó.

Pero su vínculo con el taekwondo va mucho más allá de las competencias. Siguiendo los pasos de su padre y mentor, Aldrin Áñez, Celeste también ha desarrollado una faceta como formadora. Desde los 14 años enseña a niños y actualmente brinda clases particulares, además de trabajar en la academia de su progenitor.

UNA TRAYECTORIA QUE DEJÓ HUELLA

A pesar de su juventud, Celeste Áñez ya tiene un recorrido importante representando a Bolivia en escenarios internacionales.

En 2021 conquistó la medalla de bronce en los primeros Juegos Panamericanos Junior de Cali, Colombia, convirtiéndose en la primera medallista boliviana de esa competencia.

Un año después fue abanderada de la delegación nacional en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Rosario, Argentina, un reconocimiento a su trayectoria deportiva.

En 2023 consiguió una clasificación histórica a los Juegos Panamericanos de Santiago, junto a Jireh Hurtado. Por primera vez, dos taekwondistas bolivianas llegaron a esta cita por méritos deportivos propios, sin recurrir a tarjetas de invitación.

Su cosecha internacional continuó en 2024, cuando obtuvo la medalla de bronce en el Dominican Open, en la categoría -57 kilogramos. Ese mismo año alcanzó uno de sus resultados más importantes: conquistó la medalla de oro en la Copa Panamericana Kukkiwon, disputada en Lima, Perú, en la categoría sénior -62 kilogramos, donde además fue reconocida como la mejor deportista del torneo.

También integró el programa de apoyo al deportista Tunkas. Ahora, mientras combina sus estudios universitarios con la enseñanza y la preparación física, Áñez tiene ante sí una oportunidad diferente: aportar sus conocimientos al desarrollo de una atleta de otro país y, al mismo tiempo, recuperar su mejor versión competitiva.

Esto demuestra también el gran momento que vive está disciplina, bajo el mando de la Federación Boliviana de Taekwondo (FBTKD), que tiene de presidenta a Ana Hernández.

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