La ilusión sigue intacta. María José Ribera quiere volver a las piscinas de competición y ya tiene marcado su próximo gran desafío: los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Después de atravesar una pausa por motivos de salud, la nadadora boliviana busca recuperar su mejor nivel y acercarse nuevamente a las marcas que le permitieron alcanzar el escenario olímpico.
“Tuve una pausa porque estaba enfermita. Mi objetivo siempre va a ser volver a nadar”, expresó Ribera, quien participó en los anteriores Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y ahora pretende prepararse para una nueva cita continental. La deportista tenía previsto competir en el Campeonato Nacional de octubre, pero la modificación de la sede a Cochabamba, en lugar de Santa Cruz, le impidió participar. Sin embargo, dejó un mensaje claro sobre su futuro: “Me van a ver el próximo año compitiendo”.
Aunque todavía no ha registrado sus tiempos recientemente, la cruceña aseguró que la última vez que midió sus marcas se encontraba dentro de los objetivos que se había planteado en ese momento. Ahora, su prioridad es continuar entrenando y trabajar para recuperar sus registros competitivos. “Le vamos a seguir metiendo con todo, buscando el objetivo que es llegar a mis marcas”, afirmó, convencida de que puede volver a ser protagonista.
Uno de sus principales referentes es la estadounidense Dara Torres, una de las figuras más longevas de la natación mundial, quien conquistó la medalla de plata en los 50 metros libres en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, a los 41 años. “Siempre tuve como objetivo a seguir a Dara Torres. Tengo 29 años y tengo mucho por dar”, sostuvo Ribera, que también afronta el desafío de combinar su carrera deportiva con su vida familiar. La nadadora es madre de dos hijos y esposa del tenista boliviano Federico Zeballos.
El recuerdo de París 2024 continúa siendo uno de los capítulos más importantes de su trayectoria. Ribera clasificó a los Juegos Olímpicos tras registrar 25,73 segundos en los 50 metros libres durante el Campeonato Nacional Interligas Abierto, disputado en Cartagena, Colombia. En la capital francesa, además, tuvo el honor de portar la bandera boliviana en la ceremonia inaugural junto al maratonista Héctor Garibay. En la piscina olímpica terminó cuarta en su serie con 26,07 segundos y ocupó el puesto 28 entre 79 participantes.
Después de aquella experiencia, la deportista atravesó un periodo complicado relacionado con un resultado positivo en un control antidopaje por furosemida de esos JJOO. En 2025 manifestó que, según su versión, la sustancia había llegado a su organismo de manera involuntaria a través de un suplemento contaminado. Tras ese episodio y una prolongada pausa competitiva, en 2026 comenzó una nueva etapa de preparación.
Ahora, con la mirada puesta en 2027, María José Ribera quiere transformar el tiempo lejos de las competencias en un nuevo impulso para su carrera. Su meta es volver a competir, recuperar sus mejores marcas y representar nuevamente a Bolivia en el escenario internacional. Porque, para la nadadora cruceña, el sueño olímpico no ha terminado: todavía quedan brazadas por dar y objetivos por conquistar.
