El campeón llegó a casa. Pero no hubo banda, recibimiento oficial ni autoridades esperándolo. Alejandro ‘Quesillo’ Velásquez, el billarista cruceño que conquistó la medalla de oro en Heyball Masculino en los Juegos Suramericanos 2026, regresó ayer a Santa Cruz después de una agotadora travesía por carretera que se extendió por casi 48 horas.
El mismo camino que recorrió para llegar hasta Rosario, Argentina, donde consiguió el título, tuvo que repetirlo para volver a su tierra. Después de casi dos días de viaje, el campeón llegó a la terminal de buses de Santa Cruz al final de la tarde del martes. Allí, el único amigo que lo esperaba era Gerson Méndez, su inseparable compañero, mientras su familia aguardaba para llevarlo a casa y permitirle finalmente descansar.
No hubo un recibimiento multitudinario ni una delegación oficial. Sin embargo, hubo algo que sorprendió y emocionó al deportista: trabajadores de la terminal reconocieron al campeón cuando vieron que Podio le realizaba una entrevista y se acercaron para felicitarlo y tomarse fotografías con él.
Con los ojos evidenciando el cansancio acumulado, ‘Quesillo’ aseguró que no le sorprende la situación. “Pese a todo voy a seguir representando al país hasta que el bolsillo me dé. Es un honor subir al podio por mi país”.
DEL VIAJE EN FLOTA AL ORO SURAMERICANO
La historia de Velásquez tiene un ingrediente particular: viajó aproximadamente 48 horas por tierra para competir y conquistar el oro, mientras que buena parte de sus rivales contó con mejores condiciones de traslado.
“Viajé por tierra dos días para ir a ganar a Rosario. Los únicos entre los participantes que fuimos en flota fuimos nosotros. Fuimos cuatro representando al país y soy el único con medalla”, relató. Ahora, el regreso volvió a ser por carretera.
En total, el campeón terminó acumulando cerca de 96 horas de viaje entre ida y vuelta, prácticamente cuatro días sobre la carretera, después de una competencia internacional en la que terminó en lo más alto del podio.

‘Quesillo’ Velásquez junto a su amigo Gerson Méndez, que fue el único que le dio la bienvenida.
UNA VIDA CON EL TACO
Alejandro Velásquez lleva más de 20 años jugando billar profesionalmente. Sin embargo, en los últimos dos años consiguió consolidar una importante trayectoria internacional representando a Bolivia. En los Juegos Bolivarianos 2025, en Perú, obtuvo una medalla de plata y otra de bronce.
Ahora sumó el oro en los Juegos Suramericanos de Argentina. Su carrera, sin embargo, se sostiene en gran medida con recursos propios. Velásquez explicó que trabaja vendiendo equipos de billar y organizando torneos a nivel nacional, mientras que también debe asumir gastos relacionados con su preparación y participación internacional.
“La Federación Boliviana de Billar hizo el esfuerzo para que podamos ir. Se consiguió para el pasaje, inscripción y parte de la estadía, pero yo también tuve que poner de mi bolsillo”, explicó.
Y fue contundente al referirse al respaldo estatal: “El Gobierno no da ni para un chicle”.
“LES GANÉ A LOS QUE TENÍAN MEJORES EQUIPOS”
El campeón considera que su conquista adquiere todavía mayor valor por las condiciones en las que tuvo que competir. “En los Suramericanos les gané a los que tenían mejores equipos y habían llegado y se iban desde Argentina en avión. A los que su Gobierno les pagó todo: pasaje, uniforme, inscripción y estadía. A nosotros ni las gracias nos dio”, afirmó.
Pese a ello, Velásquez no pierde la motivación. Su objetivo es seguir creciendo, participar en competencias internacionales y algún día llegar a las grandes ligas del billar.
El billar participa en estos Juegos Suramericanos como deporte invitado, por lo que sus medallas no se contabilizan dentro del medallero general oficial. Pero para Velásquez y para el billar boliviano, el significado es otro.
Es un oro internacional conseguido después de dos décadas de sacrificio, con un viaje de casi 48 horas por carretera para competir y otro viaje similar para regresar. Y mientras el cansancio finalmente vencía al campeón, dejó un pedido:
“Necesitamos ayuda económica del Gobierno ahorita. A ver si con esta medalla de oro que estoy llevando tienen dinero para apoyarnos”.
Alejandro “Quesillo” Velásquez ya está en casa. Llegó en silencio, pero volvió con una medalla de oro que habla por sí sola.
