El cuarto lugar obtenido en la 43ª edición del Maratón de la Ciudad de México no fue suficiente para silenciar a Héctor Garibay Flores. Al contrario, el fondista boliviano aprovechó la experiencia de recorrer los 42,195 kilómetros para poner nuevamente sobre la mesa la realidad que enfrentan los deportistas de alto rendimiento en el país.
Garibay finalizó en el cuarto puesto de la categoría élite masculina, con un tiempo de 2 horas, 12 minutos y 37 segundos, en una competencia que tuvo como ganador al peruano Cristhian Pacheco, con 2h10’03”.
Pero, más allá de la clasificación, el atleta boliviano decidió hablar. Su mensaje estuvo dirigido al viceministro de Deportes, Roberto Bustamante, y al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, a quienes reclamó por las condiciones en las que los deportistas nacionales deben afrontar sus competencias internacionales.
“No fue el podio, fue una nueva batalla”
Garibay dejó claro que su cuarto lugar no representa para él un fracaso. “Muchos pueden ver la posición y criticar. Pero yo veo 42 km de lucha”, expresó. El atleta aseguró que se mantuvo en la pelea por los primeros lugares prácticamente hasta el final y reconoció que tuvo algunos inconvenientes durante la carrera, aunque evitó utilizarlos como excusa.
“No son excusas, son parte de todo lo que hay detrás de correr esos 42,195 km”, sostuvo. Y lanzó una frase que resume su sentimiento después de la competencia: “Mientras otros corren con toda una estructura por detrás, a nosotros solo nos queda correr con el corazón”.
El reclamo al Gobierno
El mensaje de Garibay adquirió un tono más directo cuando se refirió a las autoridades deportivas y nacionales. Al viceministro Roberto Bustamante le cuestionó el tiempo que se viene tomando para definir acciones en favor del deporte boliviano.
“Mientras usted sigue analizando qué hacer con el deporte, los deportistas seguimos corriendo contra el reloj. El calendario no espera”, manifestó.
Garibay también rechazó la idea de que su participación en México haya sido simplemente una experiencia turística. “Yo no fui a hacer turismo deportivo. Yo fui a competir esos 42,195 km”, enfatizó.
“La realidad del deporte no se conoce desde un escritorio”
El fondista pidió a quienes toman decisiones ponerse en el lugar de los atletas que deben afrontar competencias de alto nivel. “Para comprender la realidad de un deportista, hay que ponerse en sus zapatos. La realidad del deporte no se conoce desde un escritorio”, afirmó.
En su mensaje al presidente Rodrigo Paz, recordó además el compromiso expresado por el mandatario de que ningún deportista debería volver a pagar para representar a Bolivia. Garibay cuestionó qué ocurrió con aquellas palabras y aseguró que, en competencias como la de México, los propios deportistas continúan buscando recursos para poder estar en la línea de partida.
No pide privilegios, pide condiciones
El atleta boliviano fue contundente al definir lo que espera de las autoridades: “No estoy pidiendo privilegios. Estoy pidiendo condiciones dignas y políticas reales para el presente y para quienes vienen detrás de mí”.
Para Garibay, el deporte trasciende los resultados y las medallas. Lo considera una herramienta de transformación social, además de un instrumento de salud, prevención e inclusión. Su mensaje terminó con una reflexión que resume el sentimiento de muchos atletas que buscan representar al país en escenarios internacionales: “Mientras Bolivia lucha por sobrevivir, nosotros luchamos para regalarle esperanza”. Y cerró con una exigencia directa a las autoridades: “Bolivia no necesita más discursos, necesita hechos”.
El cuarto lugar en Ciudad de México, entonces, terminó siendo mucho más que un resultado deportivo. Para Héctor Garibay, fue otra batalla de 42,195 kilómetros, pero también una oportunidad para volver a poner en discusión qué lugar ocupa realmente el deporte de alto rendimiento en las prioridades de Bolivia.
