La participación de Bolivia en los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 atraviesa una severa crisis económica a menos de un mes del inicio del evento. La brecha entre el presupuesto inicialmente planificado y los recursos económicos disponibles ha desatado incertidumbre y malestar tanto en dirigentes como en los propios deportistas.
Ante una ola de críticas en redes sociales por el limitado apoyo financiero, el Viceministerio de Deportes notificó que aumentará su aporte de Bs 400.000 a Bs 600.000. Al tipo de cambio actual de Bs 11,52 por dólar, dicho monto equivale a cerca de 52.000 dólares. Con esta medida, la cobertura gubernamental sube del 10,4% al 15,6% del presupuesto total estimado para la delegación ($us 333.500). Sin embargo, la mayor parte de los recursos —el 84,4% restante— recae sobre el Comité Olímpico Boliviano (COB), las federaciones y los propios atletas.
Recorte drástico y cobros a los atletas
Frente a la insuficiencia de fondos, el COB tomó la decisión de reducir la delegación proyectada prácticamente a la mitad, pasando de 389 a 194 atletas, acompañados por aproximadamente 77 oficiales entre entrenadores, médicos y personal técnico.
Además, se determinó que aquellas federaciones o atletas que deseen participar deberán cubrir sus propios gastos: aproximadamente $us 450 si el traslado se realiza por vía terrestre, y cerca de $us 850 si se viaja por vía aérea, montos a los que deben sumarse los costos de inscripción y uniformes.
Esta exigencia económica ha desatado indignación, ya que contradice la promesa formulada por el presidente Rodrigo Paz al asumir el mando, cuando aseguró que ningún deportista boliviano tendría que pagar de su bolsillo para representar al país. Asimismo, existe desconcierto por la diferencia de cifras, puesto que el presidente del COB, Marco Arze, había estimado inicialmente un costo global de $us 580 por persona.
El conflicto ya tuvo su primera consecuencia deportiva de peso: el velocista olímpico Bruno Rojas (representante nacional en Londres 2012 y Tokio 2020) decidió dar un paso al costado y retirarse de la competencia tras rechazar que el costo económico recaiga en los atletas.
Con el inicio del certamen pactado entre el 12 y el 26 de septiembre en Santa Fe, Rosario y Rafaela (Argentina), y con el primer viaje de la comitiva previsto para el 10 de septiembre, el tiempo para resolver la logística y el financiamiento se agota. El certamen albergará a más de 4.000 deportistas de 15 países; sin embargo, para los atletas bolivianos, el mayor obstáculo actual radica en asegurar los recursos financieros indispensables para vestir la camiseta nacional sin comprometer su patrimonio personal.
