La selección boliviana femenina puso fin a su participación en la Liga de Naciones de la Conmebol con otra dura derrota. La Verde cayó por 4-0 frente a Perú, en condición de visitante, y cerró una campaña que dejó números alarmantes y muchas interrogantes sobre el presente y futuro del fútbol femenino nacional.
El equipo nacional concluyó el certamen con apenas un punto en ocho jornadas, fruto del empate 1-1 ante Colombia en la tercera fecha disputada en el estadio Hernando Siles. Aquel resultado fue la única alegría de un torneo que terminó convirtiéndose en un verdadero calvario para las bolivianas.
Los números reflejan con crudeza la realidad: Bolivia marcó apenas dos goles y recibió 40, siendo una de las selecciones más vulnerables del campeonato. La última derrota llegó ante Perú, que se impuso con tantos de Alesia García, Luz Campoverde, Grace Cagnina y Sandra Arévalo.
El recorrido de la Verde estuvo marcado por resultados contundentes en contra. Perdió 5-0 con Chile, 8-0 con Argentina, 8-0 con Venezuela, 8-0 con Paraguay, además de caer frente a Uruguay, Ecuador y Perú. El único punto llegó en el empate ante Colombia gracias al gol de Sonia Turihuano.
Mientras Argentina y Colombia aseguraron su clasificación directa al Mundial Femenino de Brasil 2027, y Venezuela y Ecuador avanzaron al repechaje, Bolivia volvió a quedar muy lejos de la lucha internacional.
Más allá de los resultados, la campaña deja en evidencia la necesidad de una profunda reestructuración del fútbol femenino boliviano. La falta de competencia interna constante, los largos períodos de inactividad y la ausencia de un proyecto integral de desarrollo han ampliado la brecha respecto a las principales selecciones sudamericanas.
La realidad también se refleja en otras competencias. Bolivia no ha logrado ser competitiva en los torneos juveniles de selecciones, en la Copa América Femenina ni en la Copa Libertadores de clubes, donde los equipos nacionales tampoco consiguen consolidarse.
Finalizado el torneo, el desafío para la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) es enorme. Los resultados exigen medidas urgentes para construir un proceso serio y sostenible que permita al fútbol femenino nacional dejar atrás años de rezago y comenzar a competir en igualdad de condiciones con el resto del continente.
