La destacada raquetbolista cochabambina Natalia Méndez Veizaga decidió romper el silencio y hacer pública una dura realidad que atraviesan decenas de deportistas bolivianos: la falta de apoyo económico y el abandono estatal al alto rendimiento.
Con una trayectoria marcada por éxitos internacionales, Méndez no solo representa a una de las mayores promesas del deporte nacional, sino también a una generación de atletas que, pese a sus logros, continúan enfrentando dificultades económicas para representar al país.
La deportista conquistó la medalla de oro en el Mundial Junior de Ráquetbol 2022 en Guatemala, en la categoría damas individual 14 años. Posteriormente, en 2024, obtuvo tres medallas de oro en singles, dobles y equipos mixtos en los Juegos Bolivarianos de la Juventud. Además, a finales de 2025 sumó dos medallas de plata en dobles damas y dobles mixtos Sub-18 durante el Mundial Junior disputado en República Dominicana.
Sin embargo, detrás de las medallas y los reconocimientos, la atleta reveló una situación crítica que golpea a más de 100 deportistas del programa Sueño Bicentenario. Según denuncian los beneficiarios, existen tres meses de retraso en el pago de las becas de alto rendimiento, acumulando una deuda superior a los 3.5 millones de bolivianos.
En un artículo publicado en sus redes sociales bajo el título “Estado ausente, prioridades equivocadas”, Méndez cuestionó la enorme diferencia entre las inversiones destinadas al fútbol y el limitado respaldo a otras disciplinas deportivas.
“Esto no es solo retraso. Es abandono”, escribió la raquetbolista, reflejando el sentimiento de numerosos atletas que hoy deben endeudarse, vender productos, organizar rifas o incluso publicar códigos QR para financiar sus viajes y competencias internacionales.
La deportista también recordó que, pese a las promesas realizadas por las autoridades deportivas, muchos atletas continúan pagando de su propio bolsillo para vestir los colores de Bolivia en torneos internacionales.
Los afectados aseguran que cumplieron con todos los requisitos y descargos solicitados por el programa estatal, pero hasta la fecha no recibieron respuestas concretas sobre los pagos comprometidos hasta finales de 2025.
El pronunciamiento de Natalia Méndez Veizaga generó repercusión en el ámbito deportivo nacional, abriendo nuevamente el debate sobre la necesidad de políticas sostenibles y equitativas para todas las disciplinas, más allá del fútbol.
“Una medalla olímpica no es casualidad. Es el resultado de años de inversión, disciplina y compromiso”, expresó la atleta, dejando un mensaje que refleja la lucha diaria de cientos de deportistas bolivianos que intentan mantenerse en competencia pese a las adversidades.
