En el mundo del atletismo, existen marcas que se miden en segundos y otras que se miden en sonrisas. Pablo Virreira, a sus 58 años, pertenece a este segundo grupo. El atleta se ha consolidado como el máximo referente del No Finish Line Santa Cruz, no por la velocidad de sus piernas, sino por la inquebrantable resistencia de su propósito: ayudar a los niños en situación de vulnerabilidad.
Un historial de resistencia y solidaridad
Virreira no es un improvisado en las pruebas de fondo. Su trayectoria en la franquicia solidaria más grande del mundo es asombrosa. En la primera versión local completó 210 vueltas, cifra que pulverizó en la segunda edición alcanzando las 333 vueltas. Su rendimiento lo llevó hasta la cuna de este movimiento, Mónaco, donde representó a Bolivia en una prueba extrema de ocho días continuos. Allí, Virreira dejó una marca espectacular de 650 vueltas, demostrando que la altitud y la garra boliviana no tienen fronteras.
«No importa si das 300 vueltas o simplemente dos, lo que importa es ser parte de este movimiento que tiene una causa noble», afirma con humildad el corredor.
El renacer de una pasión tras tres décadas
Aunque el romance de Pablo con el atletismo comenzó a los 15 años, la vida lo llevó por otros rumbos, alejándolo de las pistas por casi 30 años. Fue en 2022, tras el impacto global de la pandemia, cuando decidió retomar las zapatillas. Lo que empezó como una búsqueda de salud y adrenalina, se transformó rápidamente en un compromiso social a través del No Finish Line, donde cada kilómetro recorrido se traduce en donaciones económicas para proyectos infantiles.
Rumbo a un nuevo desafío: «Hasta que el cuerpo aguante»
Con una disciplina de hierro, Virreira entrena religiosamente lunes, miércoles y viernes. Pese a ser el hombre récord de la prueba en Santa Cruz, asegura que no busca superar a nadie más que a sus propios límites en favor de los necesitados.
Para esta nueva versión, su filosofía es clara y contundente: «Hasta que el cuerpo aguante». Su presencia en la pista no solo suma kilómetros al contador global, sino que sirve de motor para que cientos de ciudadanos se unan a una causa donde ganar significa, simplemente, no dejar de avanzar.
