Irán hasta las últimas consecuencias, y por ello decidieron apoyar con todo a su hija. Alejandro Álvarez y María Fernanda Camberos, padres de la joven patinadora cruceña Luana Álvarez, rompieron el silencio tras la denuncia de su hija y exigieron que las autoridades deportivas actúen ante lo que califican como una selección arbitraria y cargada de favoritismo para los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho–Lima 2025, que concluyeron el 7 de diciembre.
La primera en denunciar la arbitrariedad fue Luana, quien pese a consagrarse como la mejor fondista en el campeonato nacional de 2025 con tres medallas de oro, fue excluida de la delegación. Los padres señalan que la Federación Boliviana de Patinaje otorgó los cupos a atletas con menor desempeño o que incluso no participaron en el campeonato, vulnerando los principios de equidad y transparencia.
El conflicto también involucra conflictos de interés y nepotismo, pues el entrenador de la selección es vicepresidente de la federación y propietario del club de los seleccionados, mientras que el único representante masculino tiene un vínculo familiar directo con la dirigencia. Según Luana, estas irregularidades no son aisladas y se han repetido en años anteriores.
Los padres han solicitado la intervención inmediata del Viceministerio de Deportes y presentaron la denuncia formal al Comité Olímpico Boliviano, buscando que se respete el mérito deportivo de su hija y se sancionen las irregularidades.
Este caso se suma a recientes denuncias de otras atletas, como la triatleta Flavia Castro, evidenciando un patrón de favoritismo y falta de transparencia en las selecciones nacionales, que pone en riesgo la integridad y los derechos de los deportistas bolivianos.
